Sentí después que no, que el barrio cuanto más aporriao, más obligación de ser guapo
Jorge Luís Borges.



Cercado al norte por un río de aguas espesas y furioso caudal
y al sur por mi mano
Tomé al perro del miedo por el rabo y el cuello para que no mordiera más
esto fue –lo recuerdo bien–
en una noche sin luna ni pájaros en el poblado


Furioso, el animal se arqueaba
Y de su lomo eléctrico retazos como rizos alumbraban la sabana:
tristeza y desanimo fulguraban aquella noche en el espejo del agua
súbitamente despierta de su sueño nocturno
súbitamente iluminada por el brillo de las cosas oscuras
súbitamente potente contemplando la batalla


En una noche sin luna ni pájaros ni poblado
–creo recordar–
Tomé al perro del miedo por el pescuezo para no deberle más heridas
Echaba miedo por la boca
espumarajos de pánico
ojos inyectados de roja cobardía
En una noche sin luna
ni pájaros
ni poblado
ni noche
vi los ojos enloquecidos del miedo
y no tuve pavor


Desde entonces el miedo es mi amigo
Y Su amigo soy Yo