Loor, señor Alcalde. Usted descubrió aunque un poco tarde, que cuando la situación de orden público, por ejemplo, es de naturaleza grave o gravísima como la de Soacha, y la Policía al servicio del Municipio no puede, o no es suficiente para mantener la seguridad de los ciudadanos, se puede y debe pedirse a la Presidencia de la República, a la Gobernación o al Director de la de Cundinamarca, ayuda verdaderamente eficaz para acabar con esa lacra de vieja data, que es la inseguridad de la que toda la ciudadanía se viene quejando, ante los oídos sordos de quienes, como la primera autoridad del Municipio y su Secretario de Gobierno, están en la obligación de acabar de una vez por todas con esta pesadilla.


Hay que buscar los medios efectivos para acabar con la inseguridad, ya que el señor Alcalde, por mandato de la Constitución y de la Ley, es la primera autoridad Municipal, y su Secretario de Gobierno no solamente debe llegar al puesto a petición del padrino de turno, para conseguir o mejorar su jubilación, sino a cumplir a cabalidad con todas las funciones que le impone la ley y el sentido común.

Porque es inexplicable que hasta el área aledaña a la vivienda donde residió el señor Alcalde, hoy sea una especie de guarida, donde se consumen drogas, beben alcohol en exceso, y hasta roban a quienes viven cerca de este sitio, y el parque ha quedado a merced de esta situación que afecta a otros del sector. Y si los vecinos llaman a la Policía, estos no vienen “si no ven un muerto”. Qué hacen entonces con un gasto diario de $2´300.000 en gasolina, pregunta un vecino de este sector en este mismo periódico, el 17 de julio del año en curso.

Y qué decir de lo que les pasó a tres Concejales que fueron atracados por maleantes habituales en las calles de Soacha y despojados de su dinero y demás objetos personales, no obstante haberles designado guardaespaldas de la Policía local, que no llevaban, y a uno de ellos después de un par de meses de haberle designado uno, no lo conocía, pues no se le había presentado aún, en la fecha del atraco. Por qué? Acaso gajes del oficio y de la seguridad de Soacha?

Es que hasta la fecha de la batida, en materia de seguridad, el señor Alcalde no daba señales de vida sobre este aspecto y, más bien parecía que caminara sonámbulo ante la impotencia que demostraba para terminar con el cáncer que es la inseguridad que ha vivido Soacha, pese a promesas que hiciera en el concejo con ocasión de su posesión, y en la campaña en vísperas de las elecciones.

Pero es que, estimados lectores, el arte de la Política consiste en prometer siempre que se aspira a un cargo, lo posible y lo imposible para conseguirlo y, cuando se llega a él, en algunos casos hasta la inmoralidad, por algunos se justifica, o se agachan el sombrero, como dice el viejo adagio popular, por no hacer nada de lo prometido. No importa que esta actitud en el cargo conseguido, signifique un irreparable salto al vacío y un olor pestilente para el ciudadano que se arriesgue a pasar muy cerca del despacho que se conquistó.

Es que no puede oler a rosas ni a jazmines, porque hasta la podredumbre, en estos casos se acumula en cualquier parte cuando no se limpia y se lava con creolina.

Precisamente, de la Alcaldía, hasta ahora, afortunadamente no salían órdenes o medidas que se conozcan, que significaran el limpiar las impurezas y focos de infección que muestran la violencia a las personas, los atracos y los robos a escasas tres o cuatro cuadras del Despacho, y el olor de las drogas que se consumen por gentes de todas las edades en el mismo Parque que da al frente de la Alcaldía, no solo ahora, sino en muchos años atrás y sin que existieran órdenes pertinentes a la Policía para buscar terminar de inmediato con semejante cáncer e ignominia.

Hoy, afortunadamente, se ha podido decir, como lo señalaba este mismo periódico el 28 de Julio, que el Alcalde Municipal encabezó el operativo nocturno de seguridad en Soacha, junto al Secretario de Gobierno y al Comandante de Batallón de Policía Militar Nº 13 con sus efectivos al mando del Coronel Leonardo Fonseca y se decomisaron armas blancas, alucinógenos y sindicados de varios delitos, puestos a disposición de las autoridades correspondientes.

Además, dos días después más de mil uniformados de la Policía de Cundinamarca se tomaron la Zona Rosa de Soacha para conocer su funcionamiento y permisos correspondientes. Una General de la Policía de Cundinamarca dirigió la operación y se continuarán estas mismas diligencias, y se acabará el mal olor que he anotado atrás, si se sigue este camino en forma permanente, si se presta un verdadero servicio de vigilancia por parte de la Policía, entidad ésta que ni siquiera se vigila asimismo, pues ha sido víctima de los ladrones porque a la Estación de Compartir le robaron el contador del agua. Y quién se lo llevó? La respuesta que pueden dar, es la misma de un simpático soachuno: eso fueron los ladrones.

Y qué decir, señor Comandante de la Policía, de las violaciones, robos, atracos y venta de drogas de Llano Grande, Cardal, San Carlos y otros sectores de las Manas que por el estado de las viviendas fueron dejadas por sus habitantes y hoy son refugio de maleantes que allí se ocultan para consumir drogas, esconder lo robado, creando un nuevo “Cartucho” en donde solo se espera el derrumbe de las construcciones que quedan y la venida de vigilantes de Seguridad Privada que existió, pero que no volvieron porque fueron víctimas de los malhechores que nunca ha visto la Policía Local. Y lo increíble es que una estudiante de una Universidad de Soacha, residente por el sector, fue atracada cuando regresaba a su casa acompañada por su novio y fueron robados y, posteriormente, amenazada por los malhechores por haber denunciado ante las autoridades esta situación. Qué se ha hecho al respecto?

No sobra decir que “en el ámbito urbano, la Policía Nacional tiene como propósito:

Prevenir y controlar los delitos y contravenciones que afectan la seguridad ciudadana. Reducir la criminalidad en áreas críticas afectadas por bandas delincuenciales y criminales, así como redes de apoyo a los grupos armados ilegales.

Además, el servicio de Policía Nacional en forma ininterrumpida en las áreas determinadas como perímetro urbano de las ciudades Cabeceras Municipales y centros poblados a través del desarrollo de acciones preventivas de invasores y de control e investigación de delitos y contravenciones, con el propósito de dar respuesta a los problemas de seguridad urbanos, asumiendo la prevención y el control integral de todas las formas de incivilidad, violencia, delincuencia e inseguridad para garantizar la protección de los ciudadanos, el ejercicio de sus derechos y libertades, así como la solidaridad social.” (resolución 00912/2009 Polinal)

Fíjese, señor Alcalde, que hasta el Coronel Alejandro Murillo comandante de la Policía de Soacha, que muy poco se ha interesado por la grave situación que vive el municipio, decía en una oportunidad, según éste periódico, que “es necesario recuperar los programas de seguridad por eso se tomó la decisión de retomar el programa de los promotores de seguridad equiparando a sus integrantes con el conocimiento por parte de la Policía Nacional, a través de capacitaciones y medios de comunicación directos para una mayor reacción, cobertura y participación efectiva…” y, días más tarde (11 de mayo de 2.012) decía en el mismo periódico, “que se han incautado armas de fuego en un 3% más que en relación con el año anterior y un elevadísimo número de armas blancas, y que llegó el FUCUR a Soacha que es una fuerza creada para situaciones de orden público en el ámbito urbano, que es personal especializado en el control de la delincuencia y representada por 80 hombres…”

Cumplir lo que señalan las normas legales para defender la vida, honra y bienes de los soachunos y acabar con el uso de las drogas es lo mínimo que piden los naturales o los vecinos al Alcalde y a los funcionarios a quienes esto les compete, y a la Policía al servicio del Municipio cumplir con su deber y no contarle, a través de la prensa, que llegó el FUCUR a Soacha y que es “una fuerza de control creada para situaciones de orden público en el ámbito urbano y que es personal especializado en el control de la delincuencia y representada por 80 hombres…” y que nunca llegó, y fue solo un sofismo de distracción.

Lo que no es sofisma de distracción, son los $2.300.000.oo que significa el costo diario de la gasolina para la Policía, según lo expresó el señor Oscar Rodríguez, Secretario de Gobierno Municipal, que lo sabía, por su condición de funcionario de la Administración municipal.

joseignaciogalarza@yahoo.es