De manera anticipada quiero mencionar que en los próximos 4 años nuestra querida, golpeada, saqueada, pero amada Suacha no transitará por la senda del progreso y el desarrollo que tantos nos han prometido. Pues muchos han pasado por las calles, los salones comunales y otros escenarios haciendo proselitismo político; argumentando que son ellos los que tienen la llave hacia un futuro mejor, y que si son elegidos nuestro territorio alcanzará el “destino manifiesto” que varios han avizorado para el municipio, pero que hasta el momento sigue quedando en utopía.


A título personal considero que hay muy pocas alternativas de políticos decentes en Suacha, pero que hasta ahora están dando sus primeros pasos en este tipo de ámbitos electorales, sin embargo, creo que continuaremos con otro cuatrienio de lo mismo, es decir, de negligencia, de olvido, de desprecio y otros antivalores que son costumbre en el ejercicio político, entonces escucharemos a le gente decir lo consabido: “aquí vienen en época de elecciones, recogen los votos y después no vuelven”. En ese sentido Suacha se vuelve en la tierra prometida y los que quieren alcanzar las altas esferas del poder local se convierten en el mesías que convertirá este oscuro municipio en el jardín del edén.

Lo peor de todo es que la gente ya sabe lo que ocurrirá, entiende que siempre ha sido así, que la política en Suacha se construye a partir de quimeras, y que aquellos que prometen no cumplen, pero lo peor de todo que olvidan a quienes los llevaron allá, así que existe un pesimismo exacerbado del cual hacemos parte inclusive de manera participativa, es decir, identificamos el problema, pero parece que cómo buen masoquista insistimos en gustar del dolor cayendo en el autoflagelo con el voto, eligiendo a los que sabemos no harán nada, por lo tanto nosotros mismos somos nuestros propios victimarios.

Resulta paradójico observar que “los mesías del cambio” por estas épocas tienen una alta sensibilidad, quieren untarse de comunidad (tal vez se aplican cloro después de hacerlo) y ahora sí son conscientes de todos los problemas del municipio, suben fotos mostrando las neuralgias suachunas, también suben imágenes con mucha gente como aparentando que tienen el total respaldo de la población. Esto ya parece un tema de publicidad que de política y democracia, parece más un tema de rating y marketing que verdaderamente de resolver los problemas estructurales del territorio.
En estas épocas es que vemos a los políticos entrando a las casas humildes reuniéndose con la gentecita de aquellos miserables lugares de Suacha, aparentando solidaridad y humildad, pero no sabemos que intenciones hay detrás de esa estrategia publicitaria, y es que Suacha representa buenos rubros, pues hablamos de la décima ciudad más grande del país, y la segunda en términos departamentales.

Probablemente el ganador el otro año se olvide de varias cosas que prometió, y sólo lo veamos untándose de comunidad en los consejos comunales de gobierno, pero porque le toca, porque es una normatividad. En lo que respecta al perdedor seguramente no sabremos nada hasta más o menos 3 años, igual seguramente conseguirá trabajo en alguna de las instituciones públicas donde sus compadres políticos los ubican de escampadero; tendrá un contrato mientras pasa el cuatrienio del que le supo ganar, del que supo usar mejor el marketing y la publicidad, del que supo mover mejor las fichas, entonces esperará a que el otro le deje la tienda bien surtida para el 2019.

A pesar del crítico futuro pienso de manera muy firme que la verdadera política se está construyendo desde la juventud, desde aquellos que no han estado insertados en los típicos circos electorales de nuestra municipalidad. El sentido de comunidad se debe reorganizar desde las bases, por lo que es un proceso paulatino, que se debe dar de manera lenta pero constante, y eso es lo que se está observando. Creo que la verdadera política no se asocia a escenarios eminentemente electorales o partidistas, sino que la verdadera política se construye desde el comunal, el campesino y el joven, además de todo tipo de organizaciones que están generado una visión de territorio integrado y más humano a diferencia de los que siempre han estado en el poder, y que por el contrario sólo son simples politiqueros sin espíritu de comunidad.