Aunque suene a trajín y a la repetidera sobre los efectos de la pandemia, no podemos dejar de hablar de las personas que han sido víctimas del virus y que de una u otra manera han dejado huella en el municipio de Soacha.

Hasta la fecha en que se escriben estas letras, Soacha lleva 124 fallecidos a causa del coronavirus o Covid-19, por sus siglas y relación directa con la palabra enfermedad en inglés: CO (corona), VI (virus), D (disease), -19 (año en que apareció).

Y seguramente seguirán los decesos en un municipio donde a diario salen cientos de personas a la calle, lo que repercute en contagios y muertes.

Lo ideal sería nombrar a las 124 personas que han perdido la vida a causa de esta pandemia,  pero entenderán que nos queda casi imposible porque el Instituto Nacional de Salud y todo el sistema no hacen público los nombres de quienes fallecen por el virus.

Sin embargo sí queremos hacer referencia a algunos personajes que dejaron huella, como quizá todos, en un municipio que aún no cree en la propagación  del COVID, y menos en su letalidad.

Cualquier vida  es valiosa,  independientemente de su profesión o actividad, puede ser  la del embolador, vendedor,  la dueña de la tienda, la que vende arepas en la esquina,  el concejal, industrial, presidente, etc. Finalmente es un ser humano que juega un papel importante en la sociedad, sea el que sea.

Si aquí nos atrevemos a mencionar a  algunos, es por la cercanía con este  medio, o  por el rol que jugó en el municipio de Soacha. Y quiero comenzar por la más reciente muerte, la de don Omar Alfonso Venegas, gran persona, líder incansable, excelente ser humano, amigo y comprometido con las causas sociales. Omar murió en su ley porque antes de ser hospitalizado salió a entregar mercados y ofrecerle una sonrisa a quienes en medio de la pandemia han perdido hasta la fe y la esperanza. Recuerdos incansables los que deja este hombre de 54 años, oriundo de Santander, aunque soachuno como la mayoría, por los 30 años que vivió en este querido municipio.

Manuel Guillermo Suescún, otro gran personaje que perdió la batalla contra la epidemia y que dejó una enorme huella por su papel de abogado y conocedor de las causas sociales.  El Dr. Suescún, como le decían popularmente, se crio y vivió muchos años en Cabrera, Cundinamarca, pero otro tanto en Soacha donde jugó un papel importante en la vida política,  pública  y social del municipio, aunque  más desde su profesión de abogado porque ayudó a mucha gente, tanto en asesorías como en las consultas sobre casos específicos del derecho.

Gran persona y excelente ser humano el Dr. Suescún, columnista de este medio de comunicación y gran profesional que también perdió la batalla por la vida. 

Dagoberto Duràn. Más que exconcejal y líder comunal, lo de Dago es extraordinario. Sus raíces campesinas las reflejó en cada momento de su vida; en cada palabra se le notaba lo que los ancestros nos enseñaron: respeto, amabilidad, cordialidad y compromiso por las causas.

Dago llevó el espíritu comunal hasta el último día de su vida y nunca negó de dónde venía y dónde nació, eso se le notaba.  Desafortunadamente a sus cortos 54 años, el virus lo atrapó y también perdió la lucha contra un enemigo invisible, pero para los que creemos en la Gloria Divina, allá está mejor porque dejó de lado las preocupaciones terrenales.

Bueno, falta nombrar a 121 personas que han fallecido por este virus que ha causado tanto dolor, por eso ofrecemos excusas al no hacerlo, pero entenderán que las letras cansan y el tiempo es oro. Sin embargo también  referenciamos la muerte de Liliana Plazas Balaguera, hermana del actual concejal Alberto Plazas.

Y antes de terminar, animamos a quienes  se contagiaron y aún están en proceso de recuperación, como el concejal  Camilo Nemocón y el exconcejal Arcadio   Carvajal. Así mismo saludamos al presidente de la JAC del barrio Ricaurte Yomer Nuñez Dueñas y a las  1.802 personas que tienen el virus, pero  que siguen luchando por  ganarle la batalla a este enemigo invisible pero letal, que azota al mundo entero.

EDITORIAL

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