Es increíble que las redes sociales y herramientas tecnológicas como whatsApp se  utilicen para un fin contrario al de informar y comunicar, y que el apasionamiento predomine en los contenidos y material audiovisual que se envía por estos días de campañas políticas.

Memes de todo tipo, textos insultantes, imágenes ofensivas y montajes, son algunos elementos que utilizan aquellos que se dejan llevar por el apasionamiento, el odio y la insensatez. No es posible que cuando se habla de una sociedad del siglo XXI, educada y preparada, las personas caigan en actitudes tan bajas que se traducen en ofensas, maltratos y hasta agresiones.

Es claro que todos tenemos derecho a hablar,  pensar y actuar diferente, y en algunos casos quizá no estemos  de acuerdo con la ideología y las  propuestas del otro. Pero, ¿quién dijo acaso que debemos compaginar con lo que piensan y proponen los demás? Pueda que sí, pueda que no, pero si es no, hay que manifestarlo con respeto y argumentos. Esto es otra cosa.

 Es increíble que un proceso político que sirve para elegir a los nuevos gobernadores, alcaldes, concejos y JAL, haya dividido tanto a quienes antes de campaña se veían con una amistad fortalecida. Y si bien puede ser una generalidad en la mayor parte de municipios del país, en Soacha ha sido la tapa.

Por un lado están los del “Profe”, Betty y Nemocón, señalando a los seguidores de Saldarriaga y en menor proporción a los alternativos. Claro, porque la amenaza para ellos es “El Flaco”, el mismo que según encuestas y comentarios, tiene una alta probabilidad de  destronarlos del poder.

Por el otro lado y sin quedarse atrás,  saltan  al ruedo los simpatizantes de Saldarriaga, algunos de los cuales salieron de la camada del “Profe” porque no estuvieron de acuerdo con el candidato que escogieron, es decir, con Giovanni Ramírez.

Y en tercera medida están los alternativos, aquellos que no comulgan ni con Giovanni ni con Saldarriaga,  ni con ninguno de derecha. Para ellos, y no es secreto decirlo, nadie sirve, sólo los de su corriente política y quienes piensan diferente al sistema de derecha que reina en el país.

Ahora surgen varias preguntas: ¿Por qué tanta ofensa y maltrato entre campañas? ¿Por qué inventar mentiras y valerse de cosas tan bajas para pordebajear al otro? ¿Para qué crear perfiles falsos y no dar la cara?, y quizá la más importante, ¿vale la pena hacer todo esto y perder una linda amistad sólo porque la otra persona simpatiza con un candidato distinto al mío?

Valdría la pena reflexionar y dejar tanto chismerío de pasillo, hacer la tarea con responsabilidad y ética a favor de nuestro candidato, pero sin agredir al otro, sin dejar fluir el odio y la pasión, que tanto daño ha hecho.

Es evidente que las agresiones son de lado y lado, y de cierto modo es entendible que algunos están cuidando “la cuchara”, bueno, el puesto de trabajo, pero no hay necesidad de utilizar estrategias tan bajas y menospreciar a quien piensa distinto. Así no se hace la política.

Aquellos que crean perfiles falsos, que se esconden detrás de nombres y fotos ficticias, y que se han dedicado a sembrar cizaña, deberían averiguar un poco el impacto de las redes en la política. En ciudades como Bogotá, donde el voto de opinión es relevante, quizá jueguen  un papel medianamente importante, aunque los expertos aseguran que es poco lo que sirven porque sólo son un termómetro para conocer las pasiones por uno u otro candidato. Y aquí hay que tener en cuenta que una sola persona, de aquellas ofensivas y ciegas por su candidato, puede crear 5,10,20 o más perfiles falsos para hacer creer que son muchos los que escriben. Y claro, cuando alguien entra a leer  aparece una cantidad de comentarios, a favor y en contra,   muchos de los cuales se traducen en ofensas, agresiones y maltratos. ¿Creen que esto da votos?, pues eso se verá este 27 de octubre.

Pero el  tema de redes sociales es sólo un elemento de los muchos que se utilizan en la  guerra sucia, muy común en campañas políticas. La idea es no entrar a detallar, aunque  sí advertir que no es necesario caer tan bajo ni valerse de improperios para intentar ganar las elecciones. Sería más limpio y honesto impulsar las propuestas, cualidades y bondades de “mi candidato”, es vez de estar perdiendo el tiempo mientras planeo y diseño estrategias para dañar al otro.  

Ojalá en esta corta semana que queda  para las elecciones no se calienten aún más los ánimos y cesen las agresiones y los improperios, porque finalmente  nosotros los electores   somos los responsables de elegir el administrador de turno, alcalde, gerente o como le quieran decir, y de esa persona que resulte ganadora el 27 de octubre, depende el futuro del municipio. 

Posdata: A partir de la publicación de este artículo, lo más seguro es que aquellos que no entienden el mensaje  se van a venir lanza en ristre contra el medio. Ojalá los que escriban lo hagan con perfiles verdaderos, con argumentos y con respeto.