La moda latina ha tomado por asalto el mercado internacional en los últimos años. Aunque en Europa todavía existe una cierta tendencia a no prestarle atención a la misma, en Estados Unidos la mayoría de los grandes estudios han comprendido que era necesario apostar una vez más por el sabor latino, los colores caribeños, y la actitud sudamericana.

Es entendible que en la capital de la alta costura, como lo es París, no vean con buenos ojos esta nueva ola de diseñadores latinos que está surgiendo. A veces el exceso de finuras y sutilezas, junto al pensamiento eurocéntrico y arcaico que tienen algunos y algunas directoras creativas, puede erróneamente desprestigiar ciertos surgimientos de movimientos artísticos. En el otro gran polo de la moda, New York, ya desde hace tiempo que se superaron esos obstáculos. Desde Carolina Herrera y Oscar de la Renta que se le ha perdido el miedo a estos ascensos extranjeros. Actualmente nos encontramos en un momento muy especial para los talentos latinos, y también para las siluetas que estos pregonan. No solo están surgiendo y triunfando nuevos diseñadores, sino que se está tomando nota de lo mismo y aplicándose en el resto del mundo. Tal vez sea el momento de comprender qué es lo que define a este pronunciamiento.

El estilo latino tiene varias características que lo definen como tal. Primeramente, se condice con la actitud latina. Se entrelaza con la mujer que tiene actitud, y representa una forma de utilizar ropa de manera femenina, sensual, y relajada, todo al mismo tiempo. La energía seductora y fresca de las mujeres caribeñas deben traspolarse a los vestidos que ellas usan. Además de lo conceptual, existen otras particularidades estéticas que delinean las diferencias con la moda africana o asiática, por ejemplo.

El uso de artesanías es un punto a tener en cuenta. Añadir aretes o decoraciones en collares, promueven la indicación del estilo. El color es otro punto a tener en cuenta. La combinación de colores neutros y vibrantes dentro de un mismo ‘outfit’, es una marca registrada que milita por toda la zona. Luego de haber logrado esta conexión, se explora dentro de la misma gama o tonalidades para brindarle una cierta seriedad que hasta el momento no existía. Cabe destacar que en nuestro país, Yanbal es una marca que representa fielmente la historia y los valores de la moda de América Latina. Por ejemplo, en Yanbal catålogo de este mes, bajo el lema “Belleza hecha en Latinoamérica”, la marca colombiana inspira destacando la diversidad natural y resaltando la belleza única de cada mujer.

Los “Fashion Weeks” en Buenos Aires, Brasil, México y Colombia crecieron a ritmo acelerado estos últimos años, lo cual hizo que acaparara la atención de grandes estudios, así como los medios más reconocidos del mercado como Vogue o Elle. Este es otro fenómeno que hizo que la industria latina crezca en el resto del mundo. La inversión que se hizo en los últimos FW, incluyó show en vivo de artistas famosos, músicos, y hasta la inclusión de celebrities estadounidenses como las Kardashian.  Al ver que esto pasó de ser una tendencia a una ola oceánica modista, diversas marcas vieron una oportunidad en el momento. Carolina K y Boho Hunter son tan solo dos de las empresas que fueron surgiendo a partir de este experimento. Los vestidos estampados fueron una de las novedades de la última temporada, y con sus estudios en Miami lograron ampliar ese mercado por una de las capitales de la moda internacional.

Aunque en Europa esta forma de ver el mundo todavía no logró asentarse, diseñadoras como Miuccia Prada y Simone Rocha hicieron su intento por feminizar, descolonizar y descapitalizar a la moda europea ya hace mucho tiempo. La italiana ha hecho aportes con raíces latinas tanto en su Prada como en Miu Miu. La irlandesa por su parte apostó por encontrar el perfecto equilibrio entre ricos tejidos y peinados autóctonos como trenzas o rastas, algo que no se había visto hasta el momento. Queda mucho por recorrer, pero el camino se va allanando de apoco.

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