Para adquirir estos terrenos, requeridos en los proyectos del Metro de Bogotá, TransMilenio Av. Carrera 68, Av. Ciudad de Cali tramo 1 y la extensión Troncal TransMilenio Caracas tramo 1 sur, se destinaron 2,46 billones de pesos.

Así lo señala el ingeniero Diego Giraldo Vergara, investigador del Departamento de Ingeniería Civil y Agrícola de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien se basó en los estudios socioeconómicos de los proyectos, a partir de datos del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), la interventoría del contrato y el Ministerio de Transporte.

La inversión total de dichos proyectos asciende a 22,78 billones de pesos, de los cuales 2,46 se asignarán para la adquisición de los predios.

La primera línea del Metro de Bogotá será un viaducto elevado de 24 km que empieza en la localidad de Bosa, al sur de Bogotá, y termina en la calle 72, localidad de Chapinero. Tiene una integración con TransMilenio en 1 portal y 8 estaciones, y edificios de acceso en las paradas de cada estación.

Esta obra, que en 2019 tenía un presupuesto de 16,5 billones de pesos con una concesión a 27,5 años, espera mejorar el espacio público en el corredor.

El investigador Giraldo explica que “en algunas zonas la afectación predial es mucho más notoria. En total se afectarían 1.465 predios, entre los que se encuentran 222 para construir el viaducto, 29 para el perfil de la vía, 79 del patio taller, 860 para las estaciones y 250 para obras de urbanismo”.

Agrega que “se reubicarán 2.895 unidades sociales, que no necesariamente son habitadas por sus propietarios sino que tienen actividades en esos lotes. En total, 895 son hogares, 1.997 de unidades socioeconómicas y 137 ocupantes de espacio público. La idea es aprovechar mejor el espacio que en otras troncales”.

Las nuevas troncales

La Troncal Av. Carrera 68 tiene 9 tramos y 21 estaciones en 17 km de longitud, integración con 6 troncales de TransMilenio y el Metro; se espera mejorar el espacio público y se harán obras especiales que mejoren la integración de las troncales. En 2020 este proyecto tenía un presupuesto de 2,6 billones de pesos.

“Uno de los principales componentes que tendrá es la integración con el Metro, un importante cambio urbanístico amigable con el entorno y los usuarios”, detalla el ingeniero Giraldo.

La Troncal tuvo un cambio, pues antes iría hasta la carrera 7ª, pero ahora se redujo hasta la 9ª. Los 9 tramos afectarían 696 predios. El proyecto afectará 1.650 unidades sociales, 695 económicas y 321 de hogares.

Por otra parte, la Troncal Av. Ciudad de Cali está dividida en 4 tramos: el primero va de la Av. Circunvalar del Sur, en límites con Soacha, hasta la Av. Manuel Cepeda Vargas, sector conocido como El Tintal. Tiene 7,3 km de longitud, 8 estaciones, y espera mejorar el espacio público; en 2020 contaba con una inversión de 657.754 millones de pesos.

“Por tratarse de una área residencial y comercial, este tramo tendrá un impacto inminente: en menos de 10 km se afectarán 640 predios, la mayoría de estratos 1 y 2 y solo algunos de estrato 3; casi la mitad del presupuesto, es decir 310.964 millones de pesos, son para el tema predial”, revela el investigador.

La extensión de la Troncal Caracas sur –de 3,5 km– va entre la estación Molinos y el Portal Usme, al sur de Bogotá; allí se mejorará la circulación de los buses articulados con el uso mixto con 4,5 km de carril exclusivo, la adecuación de ciclorrutas y la construcción de la estación Danubio. Para esta extensión se requieren 85 predios, pero las áreas afectadas no son de uso residencial sino industrial, minero e institucional, como la cárcel La Picota y el Batallón de Artillería, “las afectaciones socioeconómicas son mínimas. El 79 % del área requerida para el proyecto ya está disponible”, explica el ingeniero.

Por último, la investigación recuerda que algunos proyectos afectan más que otros, especialmente los de TransMilenio, que son invasivos con el entorno, y aunque mejoran el espacio público afectan las áreas residenciales y comerciales. Una posible causa de estas afectaciones es la falta de proyección de la ciudad a futuro, que impide pensar las vías a desarrollarse.