Desde principios de 2015 la instalación de bares sobre la Calle 20 sur de Compartir viene en aumento, situación que para los habitantes de la zona es sinónimo de riñas, escándalos, inseguridad y contaminación auditiva. Además se debe tener en cuenta que es la principal vía de salida de este sector de la comuna uno de Soacha.


bares-compartir-soacha

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El sector donde se están proliferando los establecimientos comerciales dedicados a la rumba funciona principalmente como un espacio residencial, pues los negocios que ahí han prosperado están enfocados al comercio y prestación de servicios. Sin embargo, con la llegada de los bares la tranquilidad de los vecinos se ha visto irrumpida por el aumento de las riñas y las afectaciones que sus protagonistas han generado a las viviendas de la calle 20 sur.

“Este es un lugar residencial y para negocios pequeños, no obstante se están empezando a popularizar los bares, “minitecas” y “rumbeaderos”. En tan solo un año ya se han abierto seis y están próximos a inaugurar otros. Estos establecimientos se prestan para el aumento de los jóvenes alcoholizados que protagonizan riñas en medio de la vía y de las cuales salen perjudicados los predios de los residentes”, describió *Johan Ramírez, como prefirió llamarse un habitante afectado.

A pesar de ser un problema en crecimiento que cada vez perjudica en mayor medida a la comunidad. Hasta el momento no se han realizado acciones de control por parte de las autoridades, debido a la falta de ordenamiento y unión que los mismos residentes argumentan, lo que está permitiendo que la zona empiece a reconocerse como un sector de rumba.

“Todos nos quejamos porque tenemos ese problema, y aunque está en crecimiento la comunidad no ha logrado ponerse de acuerdo para hacer algo al respecto, ya que cuando alguien toma la iniciativa, el resto se retracta y evita que se lleve a cabo la respectiva denuncia. Esto ha permitido que la cantidad de bares aumente y que se estén proyectando la llegada de otros”, aseveró Rodrigo Díaz, habitante del sector.

Justamente, varios han sido los intentos fallidos que no han logrado ningún tipo de acción por falta de apoyo de la comunidad, entre esos una recolección de firmas que lleva más de seis meses y hasta el momento no se ha alcanzado el apoyo para fundamentar la denuncia.

Con el aumento de las riñas varios vecinos ya han denunciado daños a sus propiedades, pues las viviendas también han sido vistas como objeto de desquite por parte de las personas que las protagonizan, además del aumento de la inseguridad y el consumo de droga, que está empezando a generar temor en el sector.

“Todos los días hacen escandalo hasta la madrugada y aunque la policía les pide que bajen el volumen, a los diez minutos lo vuelven a subir. A altas horas de la madrugada ya empiezan las personas alcoholizadas a generar desorden y los que pagan son los dueños de las viviendas. En una ocasión me rompieron dos vidrios mientras peleaban borrachos a las cinco de la mañana”, agregó Orlando Contreras, residente afectado.

Para la comunidad, los seis bares que los han perjudicado son solo el comienzo de una transformación del sector sobre la calle 20 sur, que ya se está empezando a popularizar como la zona rosa de la comuna uno. Sin embargo aún siguen esperando a organizarse para hacer algo al respecto.