La pandemia, a causa del COVID -19, fue un episodio que nos cambió la vida de un momento a otro a todos los seres humanos, en el aspecto laboral, afectivo, económico y tecnológico, alterando las dinámicas sociales y obligando a adaptarse rápidamente a las nuevas prácticas sociales para sobrellevar y anteponerse ante los desafíos de esta realidad.

Esta situación puso a reflexionar a la humanidad en temas de solidaridad, generosidad y empatía, e invitar a ponerse en los zapatos de los demás. Precisamente, de este tema hablaremos en esta temporada de Navidad, una época especial para cultivar, además, la amistad y la gratitud con las personas que están a nuestro alrededor: la familia, amigos, compañeros de trabajo y las personas más desfavorecidas de la sociedad que están a su entorno.

La invitación es a cultivar el espíritu de Navidad a través de  estos y otros valores como la unión, la paz y el amor con las personas más necesitadas como: habitantes de calle, quienes pasan frío, hambre y soledad; los adultos mayores en los ancianatos y hogares que no cuentan con el apoyo de su familia; los hogares más apartados de Colombia que se encuentran en pobreza extrema y quienes necesitan de un gesto de respaldo, acción que será recompensada por la vida y que desencadenará en un momento feliz para estas personas.

Que esta Navidad sea un momento muy especial para ponerse la mano en   corazón y compartir un almuerzo, un chocolate caliente, un obsequio para los niños, que sin lugar a duda les sacará una sonrisa, calmará el hambre de un habitante de calle o erizará el alma con abrazo a los adultos mayores.   Que en esta época se renueve el espíritu navideño, se logre aprender a compartir con las personas que más lo requieren.

Por: Maríanelcy Villota