Niños indígenas de colegios distritales compartieron aventura ancestral en el bioparque Wakatá

Estudiantes entre 8 y 12 años pertenecientes a 15 pueblos indígenas asentados en Bogotá, estuvieron en una salida pedagógica en la reserva Natural Bioparque Wakatá en Tocancipá, toda una conexión ancestral para 200 estudiantes.

Con autoridades de estos pueblos, sabedores, dinamizadores culturales, docentes y más niños no indígenas, esta salida comenzó con un ritual indígena de armonización que duró aproximadamente una hora, en el que de acuerdo con sus distintas practicas espirituales, saludaron el territorio cundinamarqués, a sus espíritus, a la memoria y a los cuatro elementos, todo esto con el permiso de la madre tierra.

“La armonización se trata de estar bien con nosotros mismos para entrar en contacto con el territorio que nos recibe”, narró Ivonne Mateus, docente y dinamizadora cultural del Pueblo Indígena Muisca de Bosa, vinculada a la Secretaría de Educación del Distrito.

Estos rituales son comunes en los pueblos indígenas, no es para nada el mal llamado brujería, son costumbres indígenas que algunos pueblos las realizan con la interpretación de instrumentos, cantos en lenguas propias, danza, fuego, presencia de plantas sagradas, alimentos, atuendos especiales, entre otros elementos culturales que caracterizan a estos pueblos indígenas.

La salida pedagógica permitió que los estudiantes reforzaran sus conocimientos y conciencia sobre el valor de la biodiversidad ambiental y su protección, con la guía de los líderes de los pueblos indígenas; los niños compartieron un espacio de reflexión, sobre todo los que provee la madre tierra.

Buscamos resignificar el territorio. En esta ocasión encontramos que este parque tiene una gran diversidad de flora y fauna; a esto se suma la presencia de los sabedores de diferentes pueblos que orientan el recorrido desde el saber ancestral y espiritual”, explicó la dinamizadora cultural.

Para los niños, entrar a las entrañas de la Reserva Natural Bioparque Wakatá fue una experiencia única. Tuvieron contacto con plantas nativas, aves, anfibios, mamíferos y reptiles, que en su mayoría llegan allí a causa del tráfico ilegal de especies y, al no poder ser devueltos a su hábitat, son acogidos en este lugar. Este encuentro llevó a este grupo a conectarse con sus identidades culturales.

Foto: Tomada de la Secretaría de Educación.

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