Así lo aseguró la comunidad de este sector colindante entre las comunas cinco y seis, en donde la inseguridad vial y la delincuencia son el pan diario y las problemáticas que deben sobrellevar diariamente debido al aumento de rutas de transporte “pirata” que recorren las calles de esta zona del municipio.


Para los habitantes de los sectores más alejados de la comuna seis, el transporte informal parece ser la solución perfecta para atenuar la poca demanda de vehículos de servicio público existente allí. Sin embargo, para residentes de barrios como Mariscal Sucre también de la comuna seis, la presencia de transporte “pirata” es una pesadilla debido al irrespeto de las normas de tránsito que los conductores de estos vehículos ejercen en sus recorridos, tanto de subida como de bajada hacia la Autopista Sur.

“Desde que se inauguró el famoso Transmilenio el incremento de vehículos informales ha sido como de un 400 %, aquí en el barrio tenemos paraderos piratas de los carros camperos que van para Altos de la Florida, eso es un promedio de unos 50 carros que vienen todos los días desde las 5:30 a.m. hasta las nueve de la mañana y por la tarde desde las 4:30 de la tarde hasta las nueve de la noche”, dijo el señor Edward Peña, habitante del barrio Mariscal Sucre.

“Estos Señores manejan a 60 u 80 km aquí en las vías urbanas de nuestro barrio y le toca a uno quitarse porque vienen a recoger al paciente, llevarlo y ganar más platica, sin ser conscientes del peligro al que nos exponen. Lo que yo no puedo entender es cómo la policía permite y fomenta esta actividad”, manifestó el señor Víctor Reyes, transeúnte del sector.

De acuerdo con William Ariza, ex concejal de Soacha, además de la ruta que va para Altos de la Florida, también existe otra hacia el barrio Cien Familias, siendo los residentes de Mariscal Sucre los que deben soportar el alto tráfico vehicular y el peligro que esto acarrea. Además, esta situación es la causante de altercados entre algunos vecinos y conductores por cuenta de la irresponsabilidad de estos últimos al manejar sus vehículos.

“Los conductores son personas que por el medio en el que trabajan a todo momento son malgeniadas y ante cualquier reclamación, como por ejemplo que colocan los carros encima de los andenes o que incluso taponan totalmente el transporte hacia Bogotá, se escudan en su derecho al trabajo. El Mariscal Sucre limita con el centro comercial Unisur y en el momento en que hay dos o tres carros que se cuadran ahí, no hay manera de salir a la Autopista”, afirmó el ex concejal.

“Estos carros generalmente vienen con ayudantes, entonces ellos se bajan con los conductores y a veces se orinan en las paredes o al pie de los mismos vehículos en las llantas, formando malos olores y dando una mala imagen al Mariscal Sucre, siendo que este barrio ha sido uno de los más tradicionales del municipio y donde esto no se veía nunca”, apuntó visiblemente molesta la señora Lidia Barrios, residente de la zona.

De igual manera, uno de los efectos que ocasiona esta problemática es el aumento de la inseguridad ya que al coexistir diversos actores sociales de diferentes partes del municipio, los delincuentes aprovechan para hurtar los objetos de valor de las personas que acuden allí para esperar la ruta de transporte informal, así como de los habitantes del barrio, quienes reclaman a la Policía de tránsito que realice los operativos correspondientes para erradicar el servicio “pirata”.

“Tenemos algunas cámaras donde el Comandante de la policía de tránsito puede anotar placa por placa de estos carros porque los paraderos de transporte informal se encuentran ubicados debajo de estos aparatos, entonces cuando hay un atraco hacemos sonar las alarmas del barrio pero normalmente la policía siempre llega después de que ha ocurrido todo. Nos toca estar muy pendientes y al mismo tiempo exigirle a la policía de tránsito que haga respetar las leyes porque éstas no son para interpretarlas”, concluyó el ex concejal Ariza.

En cuanto a las acciones que la comunidad ha emprendido para empezar a darle solución al problema, está la construcción de reductores de velocidad en las vías del barrio, para ello se está trabajando de la mano con la Junta de Acción Comunal y los habitantes que resultan afectados de la situación.