Así lo manifestó el contralor delegado para el sector de la infraestructura física, Nelson Izáciga, quien advirtió un detrimento patrimonial de 63 mil millones de pesos por los retrasos en las obras de Transmilenio en Soacha, la calle 26 y la carrera 10.


Para el caso específico del municipio de Soacha, según la Contraloría, las obras presentan un sobrecosto de 1.687 millones de pesos, es decir se pasó de 99 mil millones de pesos a 204 mil millones y el atraso en tiempo es de más de un año.

Se aduce que desde el comienzo la obra presentó problemas con los estudios y diseños, falta de planeación e inconvenientes con las redes se servicios públicos.

Y la situación se agrava más cuando el contralor de Soacha Jairo Castañeda explica que la obra no cuenta aún con los diseños de los puentes peatonales ni vehiculares, ni tiene claro cómo solucionará el embotellamiento en algunos sectores, teniendo en cuenta que la troncal de 5.6 kilómetros contempla la instalación de 11 puentes peatonales y tres vehiculares.

Debido a las irregularidades, la Contraloría General de la República y las Contralorías de Soacha, Cundinamarca y Bogotá suscribieron un convenio para realizar una vigilancia fiscal de las obras de TransMilenio en el muncipio con el fin de evitar que el detrimento siga creciendo, pues según Izáciga, por cada día de obra, crece el sobrecosto.