La ONU, lanzó una campaña internacional que promueve la construcción de infraestructura cívicas más seguras y sismoresistentes.


La ONU presentó una campaña para que las ciudades adopten regulaciones y medidas mínimas para soportar mejor las catástrofes naturales, ante la evidencia de que las urbes que más crecen son las que suelen tener las edificaciones y sistemas de servicios públicos más vulnerables.

Ocho de las diez ciudades más populosas del planeta se encuentran asentadas en zonas extremadamente críticas, sostuvo hoy la representante de la ONU para la Reducción de Desastres, Margareta Wahlstrom, en una rueda de prensa.

Entre ellas se encuentra Tokio (36 millones de habitantes) que junto con Calcuta (15 millones) son las dos ciudades expuestas a más tipos de catástrofes naturales, como terremotos, tormentas, tornados, inundaciones y tsunamis.

Otras grandes ciudades expuestas a desastres son Bombay (20 millones), Sao Paulo, México y Nueva York (19 millones cada una), Nueva Delhi (17 millones), Shangai (15,7 millones), Buenos Aires (13 millones) y Yakarta (9,7 millones).

Wahlstrom comparó la situación en esas ciudades y subrayó que incluso si una urbe tiene un alto grado de exposición a catástrofes, puede ser «muy segura para vivir», como ocurre en Tokio gracias a la calidad de sus construcciones y a una concienciación ciudadana excepcional.

«Cada familia japonesa tiene en casa un estuche con artículos necesarios en caso de desastre, la ciudadanía está bien entrenada en situaciones de evacuación y el gobierno invierte en infraestructura segura», explicó.

Mencionó a México como otro caso a resaltar puesto que «tras el terremoto de 1995, este país ha realizado una de las campañas más agresivas en favor de hospitales seguros».

El momento escogido por la ONU para lanzar la campaña por ciudades más seguras coincide con los cuatro meses desde que se registró el terremoto que devastó Haití, así como con la reciente parálisis generada en Europa por la nube de ceniza volcánica.

La campaña está dirigida directamente a los alcaldes y otras autoridades locales para que adopten medidas concretas para hacer sus ciudades más seguras.

La ONU propone para ello ofrecer incentivos a las familias, comunidades y dueños de negocios de modo que inviertan en la reducción de riesgos, difundir información actualizada sobre las amenazas a que se enfrentan las poblaciones y evaluar la seguridad de escuelas y centros de salud.

También se recomiendan los simulacros, invertir en infraestructuras críticas -como sistemas de drenaje para casos de inundación- y proteger los ecosistemas y barreras naturales para mitigar las inundaciones.

Preguntada sobre cómo lograr esas inversiones en tiempos de crisis y cuando se ajustan los presupuestos públicos, Wahlstrom dijo que debe entenderse que «justamente ahora que los recursos son escasos, deben utilizarse bien».

«Es más caro reconstruir un puente que construir desde el principio uno a prueba de terremotos, y la misma lógica se aplica a hospitales y escuelas», recalcó.

Fuente: agencia F