A raíz de la negativa del pueblo colombiano al Proceso de Paz, la prensa de España ya se ha pronunciado y dos días después de las elecciones sobre el particular manifiestan sus opiniones, en la siguiente forma:


EL PAIS en su edición del 4 de octubre, bajo el título “TRISTE DIA PARA COLOMBIA” señala lo siguiente: (Pag.12)

“El rechazo por escasísimo margen en el referéndum celebrado en el pasado domingo al acuerdo de paz firmado entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC abre un período de incertidumbre en el histórico proceso que trata de terminar medio siglo de guerra civil. El reparto de votos, con un rechazo centrado en las zonas menos afectadas por el conflicto y una contundente victoria del sí en las regiones más afectadas por la guerra, muestra una polarización política muy grave. El presidente, Juan Manuel Santos sale debilitado y tendrá ahora menor margen de maniobra para otras importantes reformas que necesita Colombia.

En cualquier caso, el resultado no es un No a la paz de Colombia, sino a la propuesta por el Gobierno al electorado. En este contexto hay que alabar la actitud de Santos de no darse por vencido en seguir intentando lograr una solución al conflicto y saludar que el líder de las FARC, Rodrigo Lodoño, Timochenko, haya subrayado al poco de conocerse los resultados que el alto el fuego sigue vigente.

Hay varias razones que explican el resultado. Álvaro Uribe y los partidarios del No han apelado al emotivismo y recogido los frutos de la pérdida de confianza en la clase política. Además, la sociedad civil ha sido incluida muy tarde en el proceso, a lo que hay que sumar que la pedagogía del Gobierno ha sido poco eficaz.

Pero es importante no olvidar que desde el inicio de las conversaciones y hasta la celebración del referéndum ya se han producido avances cruciales en la implementación del cese completo de hostilidades y eso hace albergar la esperanza de que el proceso sea irreversible, independientemente de las modificaciones que ahora haya que introducir. Sin embargo, es urgente determinar qué va a suceder a partir de ahora, tanto con los miembros de las FARC como con el alto al fuego mismo mientras se prologan las negociaciones.”

Por su parte, el conocido escritor don HECTOR ABAD FACIOLINCE, en el mismo periódico ya citado en su artículo denominado “EXPLICAR EL FRACASO”, en algunos de sus apartes señaló:

“En Colombia como en el mundo entero la lucha democrática se juega entre una clase
Política vieja y cansada (bastante sensata, tan corrupta como siempre y desprestigiada por decenios de feroz crítica nuestra, de los “intelectuales”) contra otra clase política menos sensata, más corrupta que la tradicional, pero cargada de eslóganes y payasadas populistas. El populismo, la demagogia vulgar, ha arrasado en todo el mundo. Berlusconi fue el prólogo, porque en Italia son los magos del treding topic y se inventa todo antes. Vivieron Chávez, Putin, Uribe, Ortega. Vendrán Trump y Le Pen? Quizá Todos los demagogos perfectos, cleptócratas que denuncian a la vieja cleptocracia………………………………………………………………………

Si Uribe estuviera en el Gobierno, habría firmado la misma paz con las FARC, aunque quizá sin nada escrito y con una dosis muy pero muy baja de verdad. A Uribe lo que menos le interesa es la verdad, pues en la verdad podrían salir muy salpicados él y sus amigos más íntimos. Pero en el fondo el acuerdo sería parecido. Para que ganara el no, ha dicho muchas mentiras que ni él mismo se cree: que el comunismo tomará el poder, que ya viene el lobo del castrochavismo, que está en contra de la impunidad de los terroristas. Qué va, no, es eso. Santos y Uribe quieren lo mismo: ser ellos, cada uno, los protagonistas del acuerdo, y que el protagonista no sea su adversario político. Es un asunto humano, demasiado humano, de pura vanidad. La paz sí, pero si la firmo yo.

Cambiar el acuerdo de paz, que es lo que el pueblo ha decidido al votar mayoritariamente por el no, es posible jurídicamente, pero muy difícil políticamente. El
Presidente Santos tendría que darle a Uribe uno, o dos puestos en la mesa de negociación de La Habana. Los delegados de Uribe tendrían que obtener algo de las FARC (digamos dos años de cárcel), y todo esto a cambio de lo que tanto Uribe como las FARC quieren: una asamblea constituyente. Con una nueva Constitución pactada con las FARC, Uribe podría nuevamente aspirar a ser presidente (lo que está prohibido en la Constitución actual), y las FARC podrían ser un nuevo gran partido de la izquierda populista (estilo Ortega y Chávez). Así, todos contentos. Pero obviamente, Santos no querrá que Uribe le quite el protagonismo. Así que no sabemos nada, y viviremos en un pantanero confuso hasta que haya elecciones y tengamos nuevo presidente……”

Todo lo anterior es lo que señala el periódico EL PAIS de Madrid en su editorial del 4
De octubre de 2.016. Héctor Abad Faciolince (Explicar el fracaso (Pag. 13). Número
14.336.

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