Los ciudadanos dicen que más que motocicletas, se deben tener policías comprometidos y decididos a combatir la delincuencia.

Recientemente, el Fondo Nacional de Seguridad y Convivencia (Fonsecón), entregó 115 nuevas motocicletas al servicio de la Policía Nacional en los municipios de Soacha y Fusagasugá (65), y el Distrito Capital (50), con el propósito de mejorar su capacidad operativa y garantizar patrullajes y recorridos por los barrios y municipios, atendiendo de manera oportuna y eficaz los requerimientos de la comunidad, y promoviendo la convivencia y seguridad ciudadana.

Del total de vehículos entregados, a Soacha le correspondieron 45 nuevas motocicletas que, en teoría, deberán fortalecer la capacidad operativa de la Policía en la ciudad. Sin embargo, este medio indagó con los ciudadanos sobre lo que piensan de esta inversión que hizo el Ministerio del Interior.  

“Si bien las motos son una herramienta para que los policías se desplacen con rapidez, creo que el problema no es de vehículos, es más de compromiso y honestidad de los uniformados con las personas. Lo que uno ve es que las utilizan para perseguir a los ciudadanos de bien, no a los delincuentes”, sostuvo Andrea del Pilar Soto, estudiante de administración de empresas.  

Otro ciudadano residente en Ciudad Verde, Óscar Gómez, dijo que el problema es que la imagen de la policía está muy deteriorada y nada va servir. “Fijémonos que los policías ahora se dedican a perseguir a las personas de bien, hacen retenes y se llevan los carros, sacan multas por todo lado, cuando requisan muchas veces atropellan a los ciudadanos, en cambio pareciera que le tienen miedo a los delincuentes”, sostuvo.

Claro que muchas personas consideran que se requieren motos y vehículos nuevos, concuerdan en que dotar a la Policía en necesario, pero también es evidente que hay incredulidad en la institución.

Lo cierto es que las motocicletas ya son una realidad y en total el Gobierno Nacional invirtió un rubro cercano a los $1.931 millones solo para Cundinamarca (45 motos para Soacha y 20 para Fusagasugá).  

Además de la entrega de las motocicletas, se puso en marcha diferentes estrategias como el fortalecimiento del pie de fuerza y el trabajo conjunto y armónico para enfrentar la criminalidad, acciones que contribuirán a sentar las bases para una comunidad segura.