Aunque nació en Bogotá, Pedro Morales llegó a Soacha en 1992 y desde entonces se radicó en este municipio. Falleció en su vivienda el pasado jueves, en plena Semana Santa.

Pedro Jorge Morales Infante nació en Bogotá, pasó su niñez, infancia y juventud en el barrio Restrepo, y desde muy joven se vinculó a la industria del calzado, un arte que heredó de su familia y que le inculcó su señora madre, doña Tránsito Ortiz.

La crisis energética del país de los años 1992 y 1993 lo obligó a trasladarse a Soacha, teniendo en cuenta que la industria del calzado estaba asentada en los barrios Olaya y Centenario de Bogotá, y los insumos se conseguían en el Restrepo, pero para la época se pusieron demasiado costosos, por eso muchos se fueron para este municipio, ubicado al sur de la capital.  

Don Pedro Morales llegó a Soacha y continuó dedicado al calzado, incluso hasta sus últimos días atendió su negocio ubicado en el barrio Las Villas de la comuna seis.

Fue una persona dedicada al deporte, y durante su vida combinó el tejo, el fútbol y el ciclismo. Perteneció a la selección Bogotá y jugó en la posición de defensa central. Desde muy joven tuvo el apodo de Pontony, por su parecido físico con el jugador argentino René Alejandro Pontony, quien jugó en Independiente Santafé entre 1939 y 1942, incluso dos de sus hijos tienen este nombre, y la marca de zapatos que fabricaba es de nombre Pontony.

Conservador de pura cepa, hincha del independiente Santafé, bailarín de milonga, salsa y tango, y ciclista, deporte que practicó hasta sus últimos días.

Tuvo cinco hijos, tres dentro del matrimonio (Jair Pontony, Shirley Milena y July Pauline Morales), y dos en su segundo hogar (Pedro Jorge y Edwin Pontony).

En Soacha, además de dedicarse a la industria del calzado, fue vocal de servicios públicos, veedor y líder social, lo que le permitió servir a la comunidad y hacer amigos, no solo en la comuna seis, sino en buena parte del municipio.

“Agradecemos a toda la gente por el amor, el tiempo que le dedicaron, las risas que compartieron, los debates que tuvieron. Es muy bonito ver que todo el mundo haya quedado agradecido con mi papá, él era un ser súper especial y creemos que viajó en paz porque lo que tenía pendiente lo dejó arreglado… Todos sus hijos lo amamos profundamente y sabemos que está en el mejor lugar porque lo sentimos como familia”, dijo Shirley Milena Morales, hija de don Pedro.

Hasta último momento trabajó en su negocio de calzado en el barrio Las Villas de Soacha, y el pasado jueves, en plena Semana Santa, a los 73 años su vida se apagó cuando se encontraba en su vivienda de Terra Grande 4, etapa 3. Murió como siempre quiso: de un infarto.

Las exequias de don Pedro Morales se realizaron ayer lunes en la iglesia de Nuestra Señora de la Valvanera, en el barrio Restrepo de Bogotá ¡Paz en su tumba!

Periodismo Público extiende las más sinceras condolencias a sus hijos, familia y amigos, y desea que el Todopoderoso lo tenga en su Santa Gloria. ¡Hasta siempre, don Pedro!