Plazas de mercado, en vía de extinción

Las Plazas de mercado municipales han sido por siglos un espacio ideal de interacción comercial y social entre el campesino-productor y el ciudadano-comprador, que cada semana se encuentran para intercambiar productos y adquirir de primera mano y sin intermediarios los elementos del campo, básicos en la canasta familiar. Aparte de este intercambio comercial también se socializa, se mantiene la comunicación y relación campo-ciudad, se cuentan e intercambian historias, y por que no, después de una exitosa jornada de venta se departe un agradable momento al calor de unas cuantas cervezas y una “picada frita” con los demás amigos ocasionales.


Nuestros campesinos que con mucho esfuerzo y talante cada semana nos ofrecen sus productos frescos, se están encontrando día tras día con una gran barrera comercial que los pone cada vez en mayor desventaja con la llegada a cada municipio de las cadenas de” súper o mini mercados” que sin lugar a duda todos los días y en horarios muy convenientes nos ofrecen gran variedad de productos frescos, no solo de “plaza” sino también de “tienda”, además con precios muy competitivos por el volumen que manejan y dan la oportunidad de conseguir de todo en un solo lugar.

Quiero con lo anterior decir que la llegada de estos nuevos mercados le dan a cada municipio un aire de desarrollo y bienestar que nadie puede discutir así como de ser una fuente de empleo directo e indirecto, pero…..Desafortunadamente surge un gran “pero” y es que pone indirectamente en una gran desventaja a nuestros campesinos que solo un día a la semana pueden sacar sus productos directamente a la venta y sin intermediarios.

¿Como puede competir un campesino con un mercado semanal e individual contra una organización y una infraestructura que diariamente ofrece lo mismo por iguales precios y calidad?

Pues esta es una pregunta que desafortunadamente ningún gobierno municipal o regional se ha hecho, lo que conlleva a la extinción de nuestras PLAZAS DE MERCADO que desde ya estoy advirtiendo.

¿Qué se debe hacer?

Lo primero es encontrar “voluntad política” y no es más que las ganas de los gobiernos de hacer algo por nuestros campesinos, esta voluntad política sin duda es lo más importante y vital para el desarrollo de este gran proyecto y de cualquier otro que se pretenda. Después, con el apoyo de los departamentos de Planeación, SENA , Dansocial, MinAgricultura, alcaldías y todos los entes referentes, se deben hacer las adecuaciones necesarias de esos espacios abiertos de las plazas de mercado y convertirlos en locales comerciales o construcción de las también extinguidas “TIENDAS COMUNALES” que serían un espacio permanente donde nuestros campesinos ofrecerían diariamente sus productos y podrían estar en mayor equilibrio comercial .

Previo a esto se requeriría la organización de dichos campesinos en cooperativas, que además de brindarles herramientas y conocimientos comerciales para ser más competitivos les aportaría beneficios sociales para ellos y sus familias. Yo siempre he manifestado la importancia de las organizaciones, ya que el mantenerse de manera individual solo garantiza la extinción paulatina y posteriormente la cultural como se ha venido haciendo con algunas otras prácticas.

Todo esto de la mano de una gran organización o gerencia municipal, que se comprometa y atreva a soñar con este proyecto, dándole la importancia necesaria, proyección y buscando apoyo nacional para que pueda llegar a ser el homologo de las tiendas “Juan Valdes” pero en productos del campo.

Yo, me cuestiono sobre la conveniencia y viabilidad de este proyecto y la respuesta es que además depende de usted señor lector, que sabiendo que ya existe en el mercado muchos productos que se anuncian por los medios en los que su publicidad se encamina a promover sus consumos con el eslogan que parte de sus ganancias van a alguna causa social podríamos copiar el esquema y con una buena promoción llegar a ser un éxito.

Esta causa social no es más que el procurarle bienestar y sostenibilidad al campesino colombiano sin necesidad de esperar auxilios del gobierno que difícilmente llegan a quien realmente los necesita, sino con proyectos auto sostenibles que son los únicos que funcionan y se pueden mantener, al tener a los beneficiarios como administradores y dolientes del proyecto.

Sin duda me atrevería a proponer por este medio como complemento y para mayor respaldo y garantía el convertir la actividad de las PLAZAS DE MERCADO en un patrimonio cultural de la Nación, por tratarse de una actividad no solo comercial sino de intercambio cultural que se ha venido desarrollando por muchos años ininterrumpidamente.

Por último señor lector lo invito a acercarse a su plaza de mercado, hablar con nuestros campesinos, adquirirles sus productos, escuchar sus necesidades y lo más importante no ser indiferentes ya que todos venimos y dependemos del campo, somos una sola Cundinamarca que debe ser cada día mas próspera y unida.