El agente grabó videos y se comprobó que el jefe de la banda utilizaba de fachada un restaurante de su propiedad. Así se logró la desarticulación de ‘La Cañada’.

El agente encubierto de la Policía, vestido de habitante de calle, se ganó la confianza de los miembros de la organización. Cuando tenían todas las evidencias, lanzaron la operación.

La banda tenía su epicentro en la localidad de Engativá, y entre las capturas más relevantes está la de su cabecilla alias “Lucho”, una persona de 26 años de edad señalada de ser uno de los principales distribuidores de cocaína y bazuco en la localidad, especialmente en los barrios San Lorenzo, Villa Teresita, La Faena y Engativá Pueblo.

Lo que dicen las autoridades es que alias “Lucho”, junto con su compañera sentimental y su hijastra, habrían creado una empresa criminal familiar, dedicada a la venta y comercialización de cocaína y bazuco en pequeñas cantidades, usando como fachada un restaurante de propiedad del cabecilla, con el fin de pasar desapercibido ante las autoridades y la comunidad.

Los integrantes de “La Cañada” hacían la negociación y venta de los estupefacientes a través de llamadas, y le advertían a sus clientes que no podían llamar a las sustancias narcóticas como ‘blanquito’ o ‘perico’, por lo que utilizaban lenguajes cifrados para que todo pareciera como si estuvieran solicitando un servicio a domicilio, nombrando a la cocaína como ‘Pollito de 10´, ‘Pollo Especial’ o ‘10 de James’, esto dependiendo de la cantidad y peso de las dosis del alcaloide.

Loa 11 detenidos fueron presentados ante la autoridad competente por los delitos de concierto para delinquir con fines de narcotráfico, en concurso heterogéneo con tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.