Según la Fiscalía, un subintendente y siete policías trabajaban con una red de microtráfico de la ciudad. La misma institución los siguió con cámaras ocultas para recopilar pruebas.

Hace alrededor de un año, la Policía Metropolitana de Bogotá empezó a recibir denuncias sobre un grupo de policías que presuntamente colaboraba con bandas del microtráfico. Desde entonces, inteligencia de la institución empezó a hacerles seguimiento para comprobar si los señalamientos eran ciertos.  

De acuerdo a la investigación adelantada por la misma Policía, uniformados del CAI Samper Mendoza venían cometiendo actos ilegales y al parecer delinquían con grupos de microtráfico que operaban en el centro de la capital del país.  

Los uniformados fueron seguidos con cámaras ocultas para tener evidencias y de acuerdo a la investigación de la misma institución, se logró establecer que colaboraban con una banda de microtráfico que se dedicaba a vender cocaína en el centro de Bogotá.

Cuando inteligencia de la policía logró tener en su poder las pruebas, el subintendente y los siete policías, adscritos a la estación los Mártires, fueron capturados.

En la audiencia de imputación de cargos, la Fiscalía dijo que los implicados recibían comisiones por dejar distribuir y vender la droga en los sitios de rumba en Bogotá, y a pesar de que el ente acusador les imputó los delitos de concierto para delinquir y cohecho, el juez de garantías les concedió casa por cárcel. La Policía los destituyó de su cargo.