Septiembre es el mes del patrimonio y por lo tanto en muchos municipios pese a las condiciones impuestas por la pandemia, este tema se ha convertido en uno de los ejes centrales en las agendas de las secretarías de cultura y patrimonio, pero en Suacha al parecer esta cuestión no ha suscitado interés más allá de subir algunas escuetas fotografías de lugares históricos del municipio con breves reseñas en las redes sociales de la secretaría de cultura. Lo anterior da una idea de lo irrelevante que es el tema para la administración actual.

Lo difícil de este asunto, es que nuestro municipio pese a toda su riqueza patrimonial no es valorado por este aspecto. Desde hace mucho tiempo las administraciones locales apenas hacen alusión al tema, por tal razón, varios de los lugares que tienen un potencial en lo patrimonial han sido objeto de abandono y por tanto de vandalismo y deterioro. La Chucuita, El Vínculo y las rocas con pictografía de San Mateo son algunos de los lugares que se pueden citar dentro de la problemática de la destrucción del patrimonio.

Sin embargo, el origen de este deterioro también se debe a la falta de apropiación y sentido de arraigo por aquellos lugares, lo cual se explica por el desconocimiento de buena parte de la población sobre la historia de estos sitios, asunto que también se produce por la gran falla de las administraciones en difundir desde una propuesta educativa seria las características de estos lugares y su importancia. Todo lo anterior al parecer seguirá manteniéndose con el actual gobierno de Saldarriaga, a él no le interesa esto, empezando porque seguramente no identifica muchos de estos sitios referentes en la historia local y regional.

En los actuales momentos de pandemia, quizás el tema sobre la discusión del patrimonio pase a un segundo plano, pues a todas luces son otras las prioridades, pero tampoco se puede dejar pasar por inadvertido que este renglón que se inscribe dentro de la historia del territorio (que es muy amplia) debería ser tenido en cuenta por lo menos en el mes del patrimonio. Uno queda asombrado como otras poblaciones con menores recursos y quizás con menos historias que contar han generado todo un despliegue para conmemorar el mes del patrimonio, pero en el caso local nada se vislumbra al respecto.

Es probable que el municipio tenga problemas acuciantes por resolver y por ello para muchos lo patrimonial es un asunto que apenas si se debe tratar en los debates políticos. Sin embargo, es fundamental pensar que para hacer referencia al territorio y los problemas que lo afectan habría que tener en cuenta la historia y el componente geográfico que hacen parte integrante de él, de no ser así, los planteamientos que surjan en las diversas discusiones de corte político quedarán incompletas, es decir, no se puede hablar de política sin tener en cuenta la espacio-temporalidad del territorio que se liga con lo patrimonial.

Quizás el debate sobre este asunto no resolverá los agudos problemas de contaminación ambiental que se presentan en el territorio, pero no hay que perder de vista que los humedales, cerros, bosques y páramos que también se insertan dentro del patrimonio ambiental  bien puede generar una importante reflexión política que dé como resultado la protección de importantes áreas naturales para el disfrute de los habitantes del municipio. Por otro lado, quizás al dialogar sobre arte rupestre y casonas coloniales no se resuelvan los problemas de inseguridad e injusticia social que cada vez golpean con más fuerza a nuestra Suacha, pero probablemente al traer con mayor frecuencia este debate los diferentes grupos y actores sociales que emprenden luchas  para cambiar dicho panorama tendrían más elementos para fundamentar sus procesos, a partir de una fuerte identidad por el territorio, cimentada en el reconocimiento de lo patrimonial, lo histórico y geográfico.

Por último, para generar una inquietud acerca de la importancia de lo patrimonial, se puede advertir que Suacha es una polifonía de historias y de lugares con un alto valor. Los refugios de los primeros habitantes del altiplano se ubican aquí, así como las improntas de una importante comunidad prehispánica se localizan por doquier. A donde se quiera fijar la mirada por lo menos se localiza algún pictograma o lugar donde hubo presencia de los Muiscas. Pocas haciendas coloniales logran sobrevivir a los embates del tiempo y del crecimiento urbano, pero se convierten en el testimonio vivo de una época. En Suacha se pueden leer los inicios de la industrialización y de la historia de la energía eléctrica del país solo con visitar el pequeño corregimiento de El Charquito. En Suacha podemos analizar la historia nacional por medio de un variopinto de lugares que se integran en una frágil red patrimonial, sin embargo es trascendental generar espacios de dialogo en el que de manera permanente este tema sea uno de los puntos centrales. Hay que hablar más del patrimonio suachuno.

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