En 1600 llegó Luis Enriquez oidor español y fundó el poblado de Suacha, cambiando los destinos de este territorio y de los que fueron sus primeros habitantes, castrando de esta manera parte de la memoria colectiva de los que también fuesen los nuevos súbditos del rey para que habitaran el “nuevo pueblo” de indios (división administrativa impuesta por el imperio español).


No se sabe si estas tierras antes de la llegada de los españoles se llamaban Suacha o Guecha, lo que sabemos es que el prefijo Sua significa Sol y Cha Varon, Suacha = Sol-Varón o varón del sol.[[1]]

En actualidad y con cierto ánimo progresista muchos se jactan en decir que Suacha es entonces la ciudad del dios varón, pero lo que no se ha constatado realmente es que nuestros antepasados muiscas tuvieran en su constructo cultural el concepto de ciudad o de urbe, aunque según las evidencias parece que no era así, debido a su forma de poblar el territorio la cual parece era dispersa. No obstante según el discurso desarrollista y según algunos “civilizados” creen que las grandes metrópolis son sinónimo de progreso y Soacha ya está encaminada para hacer parte de este grupo, aunque la verdad eso sea algo para cuestionarse y más en el modelo de ciudad que se ha convertido nuestra población.

El territorio Suachuno ha sufrido de una constante pérdida de la memoria, nos han introducido a la fuerza una amnesia y ¿Quiénes lo hacen? Pues eso responde a varios factores entre cuyos motivos están; la ocupación española y su proceso de colonización, los destacados gobernadores municipales pertenecientes a las tradicionales élites o familias locales y quienes han trascendido por manipular los puestos burocráticos y los destinos del municipio a su antojo, haciendo que el pueblo a parte de ser famoso por la almojábana y la fritanga, también lo sea por sus constantes círculos de corruptela y desigualdad social a casusa de las malas decisiones administrativas de los reconocidos politiqueros del municipio.

Otro aspecto relevante y el más complejo para la pérdida de nuestra memoria fue abrirle las puertas de par en par al neoliberalismo y a todos sus proyectos como los mineros y urbanísticos; pues estos han ocasionado que en el municipio paulatinamente se estén destruyendo las pocas huellas que dejaron nuestros antepasados en el territorio, un ejemplo es la pictografía en el sector de San Mateo que está en vía de destrucción debido al impacto de la explotación minera, y al constante avance urbano en dirección a los cerros donde se ubican las rocas con arte rupestre, generando un alto impacto en nuestra memoria colectiva. Estos proyectos no solo arruinan las huellas de nuestros ancestros sino que afectan por otro lado el patrimonio ambiental del que goza el municipio, los ríos en la actualidad están gravemente contaminados, las colinas y montañas roídas por las máquinas retroexcavadoras y por los tacos de dinamita.

La memoria se liga junto al concepto efímero de la identidad y estos dos a su vez al territorio, sí en Soacha existiera una cultura general acerca de rescatar nuestra memoria generaríamos un sentido de pertenencia y de identidad más ligado con nuestro espacio, las costumbres perdidas serían parcialmente rescatadas, bien sea las de origen prehispánico o campesino. Por lo tanto Soacha es hoy en día una “ciudad” sin memoria, sin pasado, de la cual muchos conocen poco, la que también tiende a crecer de manera constante aumentando de manera considerable algunos fenómenos sociales. Las personas que llegan de otras partes al municipio tan solo ven en este territorio una oportunidad para conseguir una vivienda propia, pero nunca se preguntan acerca del pasado del mismo, sin embargo la responsabilidad no es de ellas, sino de la falta de una cultura de arraigo en nuestro sistema educativo que le ilustre y permita a los nuevos habitantes de este territorio comprender las dinámicas históricas que se han dado en este espacio; Soacha es sinónimo de olvido, de desprecio y de estigmatización, por el contrario Suacha es sinónimo de ancestralidad, costumbre, arraigo y de recuperación de una memoria perdida.

Como grupo de Suacha, Memoria, Identidad y Territorio nos afirmamos en la antigua composición etimológica de Suacha, porque ésta verdaderamente valida una identidad, aquella ligada realmente con nuestros antepasados prehispánicos y sus descendientes, porque el Suacha es equivalencia a Muisca, tierra, tradición, al dios varón como a nuestro medio ambiente que todavía podría ser rescatado.

1. http://chb.kubun.org/sua