En nuestro país se venden las entradas más costosas para presenciar conciertos en los peores escenarios. En Argentina existe la posibilidad de comprar las boletas sin recargos y en Rio de Janerio las personas menores de 21 años y los mayores de 60, así como los estudiantes y profesores, solo pagan la mitad del precio.


El pasado 12 de abril se hizo el anuncio: Black Sabbath se presentará por primera, y quizás única, vez en Bogotá. La noticia fue trascendental para muchos metaleros colombianos.

Un mes después salieron a la venta las boletas: $374.000 y $143.000, los precios de las dos localidades en el Parque Simón Bolívar. Para alguien que se gana el salario mínimo en Colombia, ver de cerca a Black Sabbath sería igual a invertir el 63% de su sueldo en dos horas de música en vivo.

Son boletas caras. Como también lo han sido las de conciertos pasados: The Cure, Paul McCartney, Lady Gaga, Aerosmith o Metallica. Por supuesto que ver a artistas mundialmente famosos no es lo mismo que ir a una presentación de Silvestre Dangond; sin embargo, en otros países de Latinoamérica los mismos shows internacionales son mucho más baratos.

La explicación de los empresarios

De acuerdo a Luz Angela Castro, gerente general de Ocesa Colombia, «Los precios de las boletas dependen de los costos inherentes a poner en escena el show, lo cual implica en Colombia, ante la ausencia de escenarios, construir el lugar para realizar el evento. Esto incluye el escenario, todo el tema técnico, camerinos, accesos, servicios para el público, entre muchos otros gastos».

Además, Castro asegura que «Para hacer un análisis lógico, no podemos compararnos con otros países de Latinoamérica, quienes tienen una realidad diferente a la nuestra. Es oportuno hacer un análisis del mercado y precios de los shows».

Es decir, según Ocesa, las boletas caras son consecuencia de la ausencia de escenarios idóneos en el país y la falta de mejores condiciones en el mercado, a diferencia de otros paises. ¿Y qué queda de todo esto? Algo que es ilógico: pagar más por estar en lugares pésimos.

Para Juan Arbeláez, director de proyectos de Evenpro, los precios elevados en la boletería se deben a varios factores. El primero es que los impuestos que se cobran a la hora de producir un concierto son muy altos: alrededor del 30% sobre los ingresos.

Según Arbeláez, la Ley de Espectáculos que entró en vigencia el año pasado solo ayudó a reducir los trámites, mas no el costo de los tributos. Otro factor que menciona Arbaláez es la falta de público en Colombia. Mientras en Buenos Aires cerca de 50 mil personas fueron a ver a The Cure, en Bogotá la cifra apenas superó los 15 mil asistentes. Así mismo, la gente que asiste a shows musicales en el país prefiere hacerlo en las localidades más caras, pues las boletas baratas casi no se venden muy bien.

Fuente: Jorge Esteban Benavides Noguera, Cartel urbano.com