Con la siembra de 3 mil árboles se reducirán 904 toneladas de dióxido de carbono o Co2 y se conformará el primer bosque urbano de Bosa.

Hasta ayer, Bosa era la localidad de Bogotá con menos árboles, uno por cada 30 personas. La baja presencia de individuos arbóreos, (37.323 hasta el 21 de marzo de 2022) ha venido afectando la calidad del aire y ubicaba a Bosa con la menor proporción, de acuerdo a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud – OMS, de tener un árbol por cada tres habitantes.

“Con esta tarea generaremos grandes beneficios no solo para nuestra localidad sino para el ambiente en general. Vamos a crear un primer bosque urbano en nuestra localidad, dejando una huella que en realidad beneficiará a sus hijos, vecinos y a las generaciones presentes y futuras. Vamos a seguir haciendo este tipo de jornadas para reverdecer a Bosa”, indicó Lizeth González Vargas, alcaldesa local de Bosa

Con la gran siembra de 3.219 árboles en el sector de Laureles, Bosa contará con el primer bosque urbano que ayudará a reducir un promedio de 904 toneladas de dióxido de carbono – Co2, principal gas que causa la crisis climática. Con estas medidas de mitigación y adaptación el planeta mejorará la calidad del aire y se brindará un ecosistema para las aves; así mismo, ayudará a prevenir el riesgo de inundaciones en esta zona identificada como área de resiliencia climática. 

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Chicalá, Cucharo, Arrayán, Ciro, Arboloco, Tomatillo, Tabaquillo y Salvio, son algunas de las 20 especies que se sembraron en el gran pulmón de Bosa que contó con la participación de estudiantes de los colegios Bicentenario y Alfonso Reyes Echeverría, lideres y colectivos ambientales, el equipo de ‘Mujeres Reverdecen’ y funcionarios de Alcaldía Local de Bosa, DADEP, Jardín Botánico de Bogotá, Secretaría Distrital de Ambiente y Fundación Grupo Social. 

La alcaldesa de Bosa también indicó que “con la siembra de los árboles, desde la administración local estamos cumpliendo con el pacto del corredor vecinal que ayudará a reducir problemáticas como la disposición inadecuada de escombros, inseguridad e invasión del meandro. Hemos estado trabajando de la mano con la comunidad para el diseño paisajístico, el mantenimiento de los árboles que inicialmente estará a cargo de la alcaldía local, pero que esperamos sean apadrinados por nuestros habitantes”. 

Sumado a la sembratón, para generar conciencia de consumo en los habitantes de la localidad, se desarrolló un ejercicio de medición de la huella de carbono, analizando comportamientos cotidianos como el consumo de carne y pollo, medios de transporte utilizados diariamente, horas de viajes en avión en el último año, número de personas con las que habita y valor promedio por consumo de gas y luz. El ejercicio permitió identificar que cada uno de los residentes de Bosa deben sembrar entre 50 y 500 árboles para compensar la huella de carbono que generan en la localidad. 

Se proyecta que para la siguiente vigencia se puedan generar ‘caminos’ que reverdezcan esta zona de manejo de preservación ambiental y que ayuden a mejorar las condiciones ambientales del río Tunjuelo