El IGAC entregó a la CAR estudio de seis complejos de páramos en Cundinamarca. Dicho documento técnico explica las herramientas necesarias para conocer a detalle el verdadero uso y vocación de los suelos de estas reservas naturales.

Luis Fernando Sanabria Martínez, al exaltó la entrega que hizo el Instituto Geográfico Agustín Codazi, del estudio de seis complejos de páramos en Cundinamarca (Altiplano Cundiboyancese, lguaque -Merchán y Chingaza, Cruz Verde – Sumapaz, Rabanal – Río Bogotá y Guerrero – Páramo Guargua y Laguna Verde), que abarcó 180.184 hectáreas. 

La generación de este conocimiento permitirá a la Corporación realizar una gestión integral de sus recursos naturales y brindar a los pobladores de los municipios del departamento los mecanismos para la conservación de zonas con susceptibilidad ambiental, manejo del riesgo y la implementación de proyectos productivos adecuados de manera consecuente con los lineamientos legales.

“En los próximos tres años desde la CAR estaremos adelantando el proceso de zonificación de estos seis páramos, tal como lo exige la resolución del Ministerio de Ambiente, y gracias a estos estudios que nos entrega el IGAC lo haremos a partir de información actualizada, detallada y confiable”, dijo Richard Giovanny Villamil, director de Recursos Naturales de la CAR Cundinamarca

 A su turno el subdirector de Agrología del Instituto, Napoleón Ordóñez, aseguró que “con este este documento técnico, fruto del trabajo de los profesionales del IGAC, se le entrega a la Corporación Autónoma y a la región, una guía para conocer los tipos de suelo, sus características, limitantes, capacidad e impactos ambientales”.

Además, el documento producto de este trabajo contiene información fundamental para el ordenamiento ambiental de los páramos que puede ser usada por los municipios para definir oportunidades, limitantes y problemas en las áreas definidas para cada complejo, así como formular las estrategias de desarrollo, manejo sostenible, adaptación al cambio climático y gestión del riesgo.

Estos estudios detallados, además de entregarnos una visión general de los suelos, su estado y vocación, nos ofrecen la posibilidad de evitar riesgos naturales como derrumbes porque debido a su alto grado de precisión permiten identificar las áreas más vulnerables y susceptibles del ecosistema”, puntualizó el subdirector de Agrología del IGAC.