En la fundación conocida en la región como “Granja Ecológica El Porvenir”, la veterinaria María Victoria Blanco, con ayuda de su esposo, recibe estudiantes e investigadores de todo el país convirtiendo este ecosistema de bosque de niebla en una gigantesca aula de 14 hectáreas donde se han logrado identificar y clasificar 127 especies de insectos y 26 de mamíferos, entre los que están el perezoso de dos dedos y el Leopardus tigrinus, un animal que hoy está en vía de extinción. 

Pero pegado al Salto de Tequendama y ya convertida en ruinas, estaba su segundo objetivo: la vieja casona que en 1.923 ordenó construir el entonces Presidente Pedro Nel Ospina como estación del tren. 

María Victoria y su esposo se endeudaron para comprar el lugar y luego de gestionar ayuda internacional a través de la Unión Europea y el gobierno de Francia, lograron además de restaurar el edificio, incluirlo en el Sistema de Información de Museos Colombianos y junto con su zona de influencia, que fuera declarado Bien de Interés Cultural de Colombia. La siguiente meta de esta mujer entregada a la naturaleza será conseguir que el cañón del Tequendama sea declarado patrimonio geológico del país. 

Hoy el proyecto es uno de los finalistas en Titanes Caracol y busca el apoyo de los soachunos con un voto a travès de la plataforma: https://titanes.noticias.caracoltv.com/nominado/maria-blanco