Por qué el pueblo no perdona la deslealtad, la ingratitud, ni mucho menos la deshonestidad.
El perdón público está de moda en la Nación, el Departamento y el Municipio, en especial para los politiqueros que han desempeñado cargos públicos y no han cumplido cabalmente con lo establecido por la Constitución y la Leyes Colombianas, y con su actuación ha ameritado una serie de investigaciones penales incluso hasta han llegado a la picota pública.


Con la reforma política, cuando es mal interpretada, da pie a que el politiquero de turno cambie de partido como un cambiazo de medias todos los días y no pasa nada; claro está que esto se da con el respaldo político de las directivas de los partidos.

En Soacha no es de extrañar de los politiqueros que hace cinco, diez, quince o veinte años juraban y comían tierra debajo de un gallinero, denigrando y vociferando a mandíbula batiente su enemistad férrea contra sus enemigos políticos, tildándolos de atracadores del erario público por su extravagante corrupción administrativa; pero ahora como sucede en Soacha en esta época preelectoral, son los nuevos mesías que se acercan al árbol que más les de sombra burocrática, no solo en lo municipal sino también en lo departamental y lo más absurdo es que piden perdón por lo que dijeron en épocas anteriores contra sus nuevos jefes.

Si estos politiqueros pensaron así, pues se equivocaron, porque el pueblo soachuno no perdona y dado el caso si los perdonara, ¿cómo lo van a reparar?, porque fueron muchas las víctimas de todas las equivocaciones, errores y falacias cometidas en su contra cuando estos personajes de marras desempeñaron cargos públicos.

¡Urgente, urgente, increíble pero cierto!, porque harto se les dijo, pero no creyeron

Que el liberalismo de los viejos soachunos no se uniría antes de las elecciones del 30 de octubre y no lo permitió el karma de los intereses personales y politiqueros que de tiempo atrás ha permanecido incrustado en su EGO, de los personajes de marras.
Esto ya se sabía antes de que los medios de comunicación nos lo dijeran. ¿Entonces qué esperamos?

Pues nada más y nada menos que la segunda derrota del partido en los próximos comicios electorales, y así quedará demostrado que la dirigencia Nacional, Departamental y Municipal del partido Liberal fue la única responsable del fracaso, porque no tuvo ni la visión, ni la capacidad, ni mucho menos el talante político para conducir al partido por el sendero correcto y darle la refundación que hoy más que nunca necesita.

Entonces, no nos cabe la menor duda a los «ceniles» del liberalismo unidos por Soacha (L.U.X.S.), que ceder la dirigencia del partido a las nuevas generaciones, para que asuman la responsabilidad y lo organicen con los principios que tiene, pero orientado a la verdadera política social que tanto reclama el pueblo soachuno y que además exige que sean los profesionales jóvenes quienes deben asumir el poder para gobernar el municipio, guiados por la Constitución y la Ley y así llevarlo a su desarrollo integral para el bienestar de las futuras generaciones que muy bien lo merecen.
Amanecerá y veremos qué va a suceder con el partido liberal en Soacha a partir del próximo 31 de Octubre.

Finalmente quiero recordar a las personas que ignoran la historia de la política soachuna, que los movimientos: LOPIZTAS, GAITANISTAS, LLERISTAS, TURBAYISTAS, SAMPERISTAS, GALANISTAS, GAVIRISTAS Y CAMBIO RADICAL han sido y son de ideología netamente liberal.