Hace algunos años el sector de San Mateo era caracterizado como uno de los lugares más seguros del municipio de Soacha. Lamentablemente, hoy día, se ha convertido en el punto de encuentro predilecto de distribuidores de droga y ladrones.


Durante el amanecer del 4 de agosto, varios automóviles que se encontraban parqueados en el conjunto Los Rosales, el cual está ubicado cerca al parque y colegio de San Mateo, fueron víctimas de los delincuentes quienes abrieron sigilosamente cada vehículo y saquearon elementos como: baterías, radios, equipos de carreteras, sistemas electrónicos y otras piezas que lograron inmovilizar por completo los automotores.

Así como ocurrió este robo masivo, diariamente trabajadores y estudiantes que llegan a altas horas de la noche tienen que exponerse a los delincuentes que se han empoderado del sector.

Aunque la comunidad denuncia y en ocasiones la policía hace sus recorridos, los dueños de las ollas y ladrones buscan la manera de evadir el control policial. Al punto que algunos miembros de la comunidad optan por callar y dejar pasar, con lo cual, dichos personajes comienzan a establecer fronteras invisibles y zonas de control, donde el que no está con ellos está en su contra.

El reinado de la delincuencia ha permeado no solo a San Mateo sino a toda Soacha sin que las autoridades se inmuten o por lo menos controlen a los amigos de lo ajeno.
En este sentido, después de haber escuchado lo que algunos vecinos de la comunidad del conjunto Los Rosales manifiestan, se encontraron situaciones como robos en los primeros pisos pues según los relatos, delincuentes pasan y con palos violentan ventanas y roban lo que alcanzan a coger. También en el sector se escuchan de manera frecuente balaceras así como la ocurrida la noche del domingo amanecer lunes.

“El municipio de Soacha no puede acostumbrarse a la delincuencia”, manifiesta una líder del sector que por su seguridad prefiere no dar su nombre, “uno ya no puede llevar los perros al parque, ni mandar a un niño a comprar algo, porque es fácil encontrar gente consumiendo droga, o un delincuente arrancándole la maleta a alguna persona del sector”.

Otro de los residentes del lugar indicó: «Este es un conjunto de puertas abiertas, no hay vigilantes ni administración, el problema de este lugar son las ollas, el parque de San Mateo está lleno de eso».

De acuerdo a esta situación de angustia e impotencia, la comunidad reclama más acción por parte de las autoridades para ver si San Mateo vuelve a recuperar el buen nombre que hace algunos años ostentaba.