Ni conductores, ni peatones, ni las mismas autoridades respetan la escasa señalización que existe sobre la calle 34 de San Mateo en la comuna cinco. La comunidad exige medidas que ayuden a evitar una posible tragedia.


La calle 34 es una de las vías internas del municipio en la que últimamente se ha visto un notable incremento en el tráfico vehicular debido en gran parte a los constantes trancones que se presentan en la Autopista Sur, por lo que muchas veces los conductores se ven obligados a tomar vías alternas como esta para llegar a sus destinos, sumado a la nueva disposición de rutas que transportan a los soachunos hacia el centro del municipio, ya que muchos de los vehículos bajan por esta vía provenientes de la comuna cuatro para tomar posteriormente el nuevo puente de Terreros.

Sin embargo, así como para los conductores representa una opción en la movilidad, para los residentes de conjuntos como San Ignacio y para los peatones que a diario se movilizan por esta zona, representa un riesgo porque constantemente deben convivir con el miedo a ser arrollados o lastimados en uno de los intentos de cruzar la calle, o así sea para movilizarse en bicicleta o simplemente caminar sobre una sola acera.

“Hace como ocho días atropellaron a un conductor de bicitaxi porque los conductores aquí pasan a mil, incluso los de las busetas porque pareciera que le quisieran echar el carro encima a uno y no hay un policía que venga y controle el tráfico”, indicó Michael Rojas, residente de la comuna cinco.

Hay que decir que la calle 34 consta de dos carriles relativamente amplios, sin embargo, uno de ellos es el que soporta el tráfico vehicularen doble sentido, aumentando considerablemente el peligro. Con todo esto y lo que implica, el otro carril solamente es usado como parqueadero debido a su pésimo estado y a la cantidad de huecos que comprende, por lo que los conductores se abstienen de transitar por allí para evitar dañar sus vehículos.

“Deberían habilitar el otro carril y dejar una vía por cada sentido, ya que por lo menos está la división, o si no al menos una señal que avise a los conductores que los peatones también somos prioridad. Hay mucho peligro para uno que pasa con los niños cada rato para llevarlos al colegio o para ir al parque Tibanica, porque la vía va en los dos sentidos y casi nadie es consciente de ello”, dijo Alexander Malaver, padre de familia y habitante del conjunto residencial Morella.

Además de la señalización, una de las soluciones temporales que la comunidad propone es la implementación de más reductores de velocidad, debido a que los existentes son insuficientes y no controlan toda la velocidad que los impudentes conductores de vehículos particulares, de servicio público y motos, llevan al momento de cruzar tan congestionado sector.