Río Claro se redujo a un caño de aguas residuales estancadas al aire libre que amenazan la salud pública las personas. La alcaldía no colabora.

Según afirman los residentes y líderes de barrios aledaños a Río Claro, después del centro comercial Mercurio, desde que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá adelantó trabajos de saneamiento básico en la zona, desvió las aguas de este canal y ahora es un caño de aguas residuales estancadas.

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“Quiero denunciar el abandono de la administración municipal a Río Claro porque en la vía Terreros a la altura de Mercurio le quitaron el flujo de agua y ahora es un poco de agua apozada, con olores nauseabundos, proliferación de roedores, moscas, zancudos y repleto de basura”, dijo Edwin Camargo Lancheros, vicepresidente de la Junta de Acción Comunal del barrio los Olivos 4.

Ahora el agua no corre, quedó depositada, hay olores fétidos que están enfermando a la población que vive cerca del canal, y el caño está repleto de basura, plásticos y desechos.