Robos, atracos, consumo y venta de drogas, violaciones y una considerable presencia de habitantes de la calle, son las principales situaciones que han arrebatado la tranquilidad a los vecinos de Llano Grande, Cardal, San Carlos y otros sectores cercanos a las ruinas de esta urbanización, que hace aproximadamente cinco años fue desalojada por el inminente riesgo en el que se encontraba.


Consejo-directivo-CAR

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Las viviendas que hace unos años eran habitadas por familias comunes y corrientes son ahora el refugio de decenas de individuos que se ocultan entre las abandonadas construcciones para consumir drogas, esconder lo que se roban y cometer otras actividades ilícitas, todo al amparo de la luz del sol y de la misma oscuridad de la noche, sumado a la nula capacidad de reacción de la Policía y las mismas autoridades municipales, que hasta el momento no han podido tomar medidas efectivas para evitar que lo que algún día fue un sector residencial, siga siendo un pequeño ‘cartucho’ que amenaza la tranquilidad de los vecinos del sector.

“Las casas de Parques del Sol son sumamente peligrosas, son edificaciones fantasmas que sirven de expendio de drogas, y me atrevería a decir que también funcionan como ‘moteles’ para quienes se ocultan allí. Aparte de todo, son el asentamiento de personas que están dispuestas a cometer actos delincuenciales y afectan a las personas que vivimos por acá. Yo por ejemplo estudio en la Universidad Minuto de Dios, y estoy llegando a mi casa aproximadamente a las 10:00pm, un día venía acompañada de mi novio y a la entrada de esas casas nos salieron unos tipos con armas blancas que nos atracaron. Ese sitio es muy peligroso, esta situación se ha vuelto incontrolable y lo más grave es que nosotros no tenemos posibilidades de reaccionar, desafortunadamente la Policía no tiene la suficiente capacidad de respuesta para este caso”, explicó Mónica Rodríguez, habitante de Llano Grande.

“En dos ocasiones se me han llevado el celular, y en ambas veces los ladrones se han metido a las casas a esconder lo que se roban. ¿Después de eso quién se mete a buscarlos hasta allá, quién se pone a perseguir a esos tipos? Todo sucede a plena luz del día, personalmente he visto que hay un muchacho que vive en una de esas casas, y es precisamente en el día cuando más se ve que él llega con cosas robadas a las casas abandonadas. El paso por aquí es obligado, ya que mis hijos estudian en la Institución Educativa Eduardo Santos, pero llevarlos al colegio se ha vuelto muy peligroso porque en cualquier momento esas personas pueden salir a robarnos”, expresó María Granados, residente de Llano Grande.

La situación en los barrios aledaños a Parques del Sol II es tan compleja, que a pesar de que la Administración Municipal y Davivienda (entidad financiera encargada de vender las casas) han puesto seguridad privada para vigilar la zona, los guardas de seguridad que prestan el servicio también se han visto limitados para tratar de coartar la presencia de los mencionados sujetos, incluso ellos mismos han sido objeto de las acciones de quienes se refugian en las ruinas:

“Necesitamos que se refuerce más la seguridad, porque en este momento vivimos en una situación muy precaria, sólo hay una persona prestando el servicio entre semana y dos los fines de semana, pero todos nos vemos limitados para controlar la presencia de estas personas, pues son cerca de 80 casas las que tenemos que cuidar. Hay muchos delincuentes que se vienen a refugiar acá, y para nosotros mismos resulta peligrosa esta situación”, manifestó Luis Ángel Aragón, Guarda de seguridad.

A lo manifestado por Aragón, se suman las voces de otros habitantes de la zona que claman por medidas prontas y efectivas por parte de las autoridades municipales, resaltando que la única forma de acabar con este nido de inseguridad es demoliendo las ruinas de Parques del Sol II, algo que no es posible hasta tanto se entreguen a la alcaldía de Soacha todos los predios que se ubican en el lugar.

“La Administración Municipal debería prestar un poco más de atención, acá tenemos un flagelo muy grande, y últimamente hemos visto caras y cosas que han empeorado la inseguridad. El desalojo de esas casas ha afectado mucho al barrio, así llevamos cerca de cinco años y desde entonces esas edificaciones se han convertido en un nido de inseguridad. Lo que necesitamos es que esas casas sean demolidas, incluso la Presidenta de la JAC ha pasado varias solicitudes para que eso suceda, pero hemos agotado los recursos y no nos han solucionado nada”, agregó Miriam Ospina.

“El nuevo Secretario de Gobierno no nos ha dado las respuestas efectivas que sí teníamos con el anterior Secretario, cada día se ha incrementado mucho más el nivel de delincuencia y la Alcaldía no nos pone atención. Allí no nos dan razones de nada, los documentos se pierden, no hay respuesta a nuestras solicitudes. La Policía nunca viene, no atiende nuestros llamados y la verdad es que estamos solos con este problema. A nosotros no nos interesa que simplemente tumben las casas, lo que queremos es que nos solucionen la problemática del sitio definitivamente, porque si tumban las casas y va a quedar el lote desocupado, vamos a seguir con el mismo problema. Se debe hacer algo para que el predio no quede deshabitado”, indicó Brigitte Leal, Presidenta de la JAC de Llano Grande.

Aunque se ha conocido que ya hay un fallo que ordena demoler las casas de Parques del Sol y que la mayoría de los propietarios de las casas ya fueron indemnizados y reubicados, la entrega de los predios por parte de Davivienda a la Alcaldía aún no se ha completado, lo cual ha impedido la demolición de las casas. Mientras tanto, los habitantes de Llano Grande y otros sectores cercanos a Parques del Sol seguirán lidiando con esta compleja problemática de inseguridad.