La falta de identidad con el entorno, el poco control ejercido por las autoridades y la insuficiente cultura ciudadana, son factores determinantes que inciden en el arrojo indiscriminado de escombros en sectores aledaños a los conjuntos residenciales de la comuna cinco.


A Soacha cada vez llegan más y más personas a vivir, bien sea por el desplazamiento forzado que habitantes de otras regiones deben vivir en carne propia, o por las políticas gubernamentales que los mandatarios de turno ejercen sobre el municipio, entre ellas la edificación de vivienda y la cimentación de obras que conllevan la utilización de material de construcción.

Los factores anteriormente mencionados, en parte han dado pie para que algunas personas arrojen escombros en las vías públicas. Un ejemplo de esto es la carrera 3 en la comuna cinco, que al ser una calle rodeada por conjuntos residenciales, se ha convertido en el sitio propicio para tirar residuos sin ningún tipo de restricción; no obstante la mayoría de habitantes consultados sobre el tema manifiestan desconocer la normatividad referente al manejo de escombros y las instrucciones a seguir en caso de hallar material de este tipo en una calle.

“Yo no vivo sobre esta vía, pero sí he salido varias veces a caminar por aquí y la verdad es que encuentro la calle llena de escombros, sin embargo no veo que los recojan y no sé quién es el que debe responder porque parece que este espacio no tuviera un padrino que lo adopte y lo cuide”, aseveró Guillermo Lopera, residente en San Mateo.

“Yo tomo esta calle cada vez que voy al centro Comercial Mercurio y me da tristeza por lo que veo, la gente que bota los sofás, los inodoros que ya no usan vienen a parar aquí y no creo que se nos pueda exigir a las personas que vivimos en los conjuntos que seamos los que debamos llamar a Aseo Internacional y pagar, ya que uno como habitante de un conjunto cancela administración y además paga una tarifa de aseo” dijo Yamile Torres, vecina del conjunto Arboleda I.

Otro ejemplo de ello en la comuna cinco es el sector de la calle 36 con carrera 1, esta vía también está rodeada por conjuntos residenciales como Terragrande I, Arboleda II y San Ignacio, en los cuales, sus habitantes también deben soportar la mala educación de unos pocos personajes que aprovechan la oscuridad de la noche o la ausencia de lasa autoridades ambientales para arrojar cuanto desecho producen.

Y es que esta es la percepción general que los ciudadanos de esta zona tienen respecto a las áreas comunes que comparten con habitantes de otros conjuntos residenciales, por lo que algunos vecinos se animaron a decir que la empresa de Aseo del municipio debe esmerarse por impulsar campañas pedagógicas que involucren a todos los residentes posibles y en donde la estrategia se enfoque no solo al cuidado de las áreas internas de los conjuntos, sino también incluya toda la parte exterior que rodea las zonas residenciales.

“Aquí vienen a veces recicladores y se llevan lo que les sirve, o también algunas personas que recogen escombros, aunque no lo recogen todo. Además lo que se hace es quemar algunos residuos, pero de todas maneras considero que nosotros no somos los que debemos darle manejo a esos escombros, para eso hay una empresa encargada que esté pendiente y eduque a la gente”, señaló Germán Céspedes, residente de Terragrande.

Lo cierto es que San Mateo parece tierra de nadie. Ni las autoridades municipales ni los mismos habitantes se preocupan por cuidar los espacios verdes, ya que son ocupados por gran cantidad de escombros que arrojan, tanto los carreteros como las mismas personas de la zona, que por no llamar a la empresa de aseo, prefieren hacer un inmenso daño y aprovechar cualquier espacio para llenarlo de desechos. Falta de cultura ciudadana.