Retrasos de más de seis meses en obras de saneamiento del barrio Valles de Santa Ana siguen generando problemas de salud y pérdidas económicas a los comerciantes del sector. Aunque la Secretaría de Infraestructura del municipio delegó un funcionario para buscar solución a la problemática, los compromisos no han sido cumplidos.


Tras más de seis meses de insistencia, quejas e inconformidades por parte de la Junta de Acción Comunal del barrio Valles de Santa Ana, ubicado en la Comuna uno, la administración municipal, a través de la Secretaría de Planeación, delegó a un funcionario, quien se reunió en dos ocasiones con la comunidad afectada.

Durante las reuniones con el profesional se pactaron unos compromisos que apuntaban a solucionar lo más pronto posible la afectación por el retraso de las obras de saneamiento que se están llevando a cabo sobre la calle 6. Sin embargo, para los habitantes, después de dos meses del establecimiento de los compromisos, la situación ha empeorado.

Los residentes de la vía afectada aseguran que el estado inicial de la misma no les había generado ningún inconveniente, ni siquiera en los sistemas de alcantarillado y aguas residuales, sin embargo la intervención, hecha por la empresa contratista, Vindico, comenzó con el objetivo de adaptar las redes para brindar un sistema de acueducto a la urbanización Torres de Santa Ana, construida por la misma firma.

Desde el comienzo de las obras la comunidad afirmó observar irregularidades y atrasos. Además manifestó sentirse perjudicada ya que durante la intervención se han visto afectadas las fachadas de las viviendas y andenes del barrio, frente a esto, los vecinos se dieron la tarea de acudir a la administración municipal para que realizara el debido control a la constructora, dicha insistencia pareció dar frutos hace dos meses aproximadamente, cuando Secretaría de Planeación, delegó a un funcionario para que evaluara la situación.

Para entonces, el profesional encargado Jaime Alonso Pérez, identificó que la raíz del atraso se debía a que el acueducto de Bogotá no había aprobado las obras hechas por la constructora, por tal razón se comprometió a realizar una reunión con los funcionarios de la entidad y la empresa constructora para hallar solución al inconveniente.

Armando Abril, habitante del barrio y asistente a la reunión realizada por la administración municipal resaltó:

“De lo que nos garantizaron, aún no han cumplido con nada, nos prometieron hace dos meses que pronto solucionarían la situación y que dejarían la calle pavimentada de acuerdo a las condiciones en las que deberían entregar nuestra vía, actualmente la situación ha empeorado, dejando como mayores perjudicados a todos los comerciantes que trabajamos y residimos en la calle sexta”, expresó el comerciante.

Justamente, para los comerciantes, principalmente los dueños de restaurantes, tiendas de alimentos y panaderías la situación se volvió crítica, puesto que el aumento de la tierra en sus negocios está dañando varios productos y ha generado serias condiciones de insalubridad que como resultado han repercutido en su salud y una considerable disminución en las ventas.

Alonso Acosta, dueño de una panadería, ubicada sobre la calle relató:

“Primero, las irregularidades que hemos observado durante la intervención nos hacen pensar que esta obra no tiene ninguna clase de planificación o control, porque los contratistas vienen un día, abren un hueco, meten un tubo, lo tapan y se van; después, al otro día regresan, abren el mismo hueco, meten otro tubo y hacen lo mismo, este tipo de acciones mantienen el polvo levantado constantemente en frente de mi negocio, eso me está perjudicando terriblemente porque la tierra reposa sobre nuestros productos y no solo afecta nuestras ventas sino que también podría repercutir en la salud de nuestros clientes. A nosotros ya nos tiene muy mal, constantemente la familia y los trabajadores sufrimos de tos, gripa y molestia en la garganta”, detalló el comerciante.

Uno de los resultados más preocupantes para la comunidad radica en la decisión que los tenderos están empezando a tomar pues hasta el momento cuatro comerciantes, quienes habían establecido sus negocios en el sector, han decidido marcharse, ya que, según la comunidad, el polvo no les permitía abrir sus negocios de comidas porque incrementaba la situación de insalubridad, generando una fuerte caída en sus ingresos y ocasionando el cierre de sus locales comerciales.

Para concluir el presidente de la Junta de Acción Comunal de Valles de Santa Ana, especificó:

“Hace un mes vino un ingeniero de mantenimiento del acueducto y nos respondió que debemos tener paciencia porque toda la situación todavía está en estudio porque las obras se cruzan con sistemas de telefonía y por consiguiente que hasta que no hagan un nuevo cronograma no podrán solucionar nada, pero también dijo que eso tardaría 15 días, lamentablemente no especificó de qué año, porque todos sabemos que se terminará está administración y nosotros continuaremos con el problema ”, finalizó el líder.