Recientemente se llevó a cabo una reunión de líderes cívicos que tuvo como propósito tratar temas de seguridad referentes a los barrios pertenecientes a la comuna tres. En este ámbito, los habitantes del barrio Olivos II sector han sido los más afectados de la zona y uno de los que más extrañan el regreso de los CAI móviles que se habían instalado allí en diciembre pasado.


Desde enero del presente año, este barrio cuenta con una alarma comunitaria que fue entregada por la Secretaría de Gobierno y que ayuda a mitigar en algo la problemática que ha caracterizado al sector durante mucho tiempo.

“Alarmas de éstas se han instalado 16 en el municipio y nosotros tenemos conectados cerca de 100 predios en la de acá, usted marca un número de línea telefónica con un código, lo único que hace es marcar y se activan tres sirenas que dan aviso en caso de que algo ocurra”, manifestó José Guillermo Mendoza, Presidente de la JAC de Olivos II sector. Sin embargo, aseguró que a pesar de contar con esta herramienta, el problema de la inseguridad ha vuelto a rondar con persistencia en su comunidad, ya que la reacción de la policía no es la esperada en casos donde ésta es requerida y más teniendo en cuenta que también existe una cámara de seguridad instalada en el barrio.

“Como todas las veces no está la policía, el llamado que le hago a la comunidad es que no dé papaya, ya que a veces algunas personas no aseguran sus casas y hay quienes se entran a robar”, agregó Mendoza.

Por su parte, una vecina del sector, quien no quiso revelar su nombre, aseguró que el expendio de drogas también se ha vuelto a incrementar, a tal punto que hasta se utilizan mujeres embarazadas para comercializar con estupefacientes.

“Ya no tienen ni vergüenza porque hasta embarazadas se la pasan en las ollas, y salen aquí al barrio, o si no son vendedores de frutas que también venden de eso; cuando estaba el CAI no pasaban estas cosas”, finalizó la habitante de Olivos segundo sector.