Debido a la terminación del contrato con la empresa de vigilancia que brindaba la seguridad en la Institución Educativa Ciudad Latina Sede Quito, la comunidad pide a gritos la presencia de celadores dentro del plantel, ya que el colegio está a merced de la delincuencia que pulula por el sector.


Desde el pasado martes, ir a solicitar información, realizar un trámite o incluso ir por sus hijos, se ha convertido en un verdadero carma para los cientos de padres de familia que acuden a diario a la Institución Educativa Ciudad Latina Sede Quito, ya que deben esperar un largo rato para que se les abra las puertas y puedan ser atendidos. Además, mientras esperan en la puerta del plantel educativo, corren el riesgo de ser atracados debido a la soledad en la que permanece el lugar en su parte exterior.

Según algunos padres de familia consultados, esta situación también genera un peligro para sus hijos porque a pesar de asegurar las puertas, al no haber personal de seguridad apropiado para cuidar las instalaciones del colegio, la institución queda desprotegida mientras transcurre la jornada educativa y en horas de la noche, facilitando el actuar de los ladrones a quienes les queda de “papaya” poder ingresar al establecimiento educativo.

“La situación es muy crítica de verdad porque cuando los niños vienen les han robado los maletines y eso que hay vigilantes, ahora que no hay pues es peor; yo solicito que la Secretaría de Educación nos solucione cuanto antes este problema, que si hay vigilancia para otros colegios ¿por qué no puede haber para el de nosotros?”, expresó de manera airada la señora Mariela Sandoval, madre de familia de uno de los estudiantes afectados.

Y es que cuando periodismopublico.com acudió al colegio a hacer las respectivas indagaciones del caso, tuvo que esperar por un espacio de casi veinte minutos para que las docentes encargadas de abrir la puerta lo hicieran, ya que en ese momento se encontraban realizando actividades académicas con sus alumnos. Ahora bien, hay que decir que al plantel educativo acuden padres de familia, alumnos de jornadas contrarias, ex alumnos que llegan a realizar algunos trámites, e incluso personal de servicios generales, y eso sin mencionar que el colegio está ubicado sobre el parque del barrio Ciudad de Quito, el cual se caracteriza por ser desolado, sobre todo en horas de la semana, de manera que las personas se exponen a que les suceda algo mientras esperan a que se les abra la puerta.

“Muy mal hecho que los profesores sean quienes tengan que abrir la puerta, porque los niños quedan allá solos. Cada Profesor tiene más o menos de 35 a 40 alumnos por curso y si en el colegio cada rato entran y salen personas, imagínese lo que implica dejarlos solos en un salón varias veces. Cuando estaba el vigilante uno timbraba y salía rápido a abrir la puerta, la verdad ellos tenían una atención muy buena”, manifestó Martha Lucía Clavijo, madre de familia.

“Me parece el colmo ya que los pequeñines y nosotros como padres no debemos pagar los platos rotos de los desacuerdos que dichas partes tengan, además se nos dijo en una reunión que los padres de familia deberían cubrir el costo de la seguridad, el cual era de 20 mil pesos por niño al mes”, señaló por medio de las redes sociales un padre de familia inconforme con esta medida.

Pero si para los padres de familia y alumnos la situación es difícil, para los docentes también se torna complicada, ya que realizar la tarea de porteros también les impide desarrollar sus clases con normalidad, situación que por ende afecta el proceso de aprendizaje de sus alumnos por las diferentes interrupciones durante la misma clase.

“Estamos en la mitad de un parque donde generalmente hay personas que consumen droga, no hay policía alrededor y de ahí la importancia que requerimos una solución muy pronto, los Padres de familia recogieron firmas, hicieron una carta y la llevaron a la Secretaría de Educación, además aquí hay materiales didácticos y se los pueden robar”, indicó una docente de la institución educativa.

En cuanto al cobro de la presunta cuota de $20.000 que se está cobrando para la seguridad, los docentes consultados señalaron que únicamente se realizó la recolección de firmas para radicar ante la Secretaría de Educación y que no se ha solicitado dinero alguno.

Mientras tanto la comunidad educativa está a la espera de una pronta solución que genere tranquilidad y la certeza de que tanto los estudiantes, docentes, padres de familia y en general los visitantes del plantel educativo, estén en un lugar que cumpla las mejores condiciones de seguridad.

Algunos twitteros reportaron la misma situación en la Institución Educativa General Santander, sede Mi Tierna Edad.