SOACHA 2011: Diagnostico descarnado y retos ineludibles

De cara a las elecciones regionales de Octubre de 2011, la realidad social objetiva de nuestro municipio es aterradora. La población se debate diariamente entre la miseria extrema, la desesperanza y el pesimismo. En efecto, con una población aproximada entre 700 mil y un millón de habitantes según datos oficiales, los indicadores sociales del municipio son funestos; un desempleo cercano al 52% y una informalidad de más del 40%, una pobreza que supera ampliamente el promedio nacional, y una indigencia ignominiosa; Soacha se convirtió en un verdadero laboratorio social del neoliberalismo mundial.


Producto de la apertura económica de los años 90s, y con la promesa del “bienvenidos al futuro” de Cesar Gaviria, llego la desindustrialización al antiguamente conocido “emporio industrial de Cundinamarca” y junto con ello la desaparición de miles de empleos que ocuparon a nuestros mayores y con los cuales sacaron adelante sus familias. Unido a esto, fuimos testigos de la desaparición en los campos de Soacha de los grandes trigales y cebadales característicos de la ruralidad soachuna, por la importación desde esos días de los países industrializados, de dichos productos, entre muchos otros de la canasta básica familiar (10 millones de toneladas anuales que bien podrían ser producidas por nuestros campesinos), suplantando la mano de obra nacional y la acumulación de capital nacional , por la mano de obra y la acumulación extranjeras, políticas anti-nacionales dictadas desde el extranjero, acompañadas por la promesa de los economistas criollos neoliberales, de los ríos de leche y miel que generarían.

Al mismo tiempo el desplazamiento producido por la violencia, generada por todos los actores armados, se ensaño con nuestro terruño, llegando Soacha a ser el mayor receptor de desplazados del país y la ciudad de mayor crecimiento en toda Latinoamérica. Todo esto con la venia de Alcaldes y servidores públicos municipales veniales, que por acción u omisión, facilitaron la urbanización pirata y desordenada del municipio.

Más recientemente, y enmarcados en la era del “uribo-santismo” y sus “tres huevitos”, de la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social, aparecieron para desgracia de nuestra sociedad, el asistencialismo estatal desaforado , retratado por ejemplo, en programas como Familias en Acción, que contribuyen a afianzar modelos de mendicidad desde todo punto de vista perjudiciales para una sociedad y fuente de votos clientelistas para los políticos ; la privatización de la educación vía convenios educativos, potenciada con la reciente entrega en concesión de los así llamados Megacolegios al sector privado; la conversión de la salud de un derecho a un vil negocio, es decir privatización, que se evidencia en el pésimo servicio que recibimos los habitantes del municipio; el exagerado incremento de los servicios públicos, igualmente en manos de empresas privadas extranjeras en su gran mayoría, y la “super-urbanizacion” de nuestro territorio, decretada desde la esfera nacional garantizando un jugoso negocio a los propietarios de la tierra, los constructores, al sector financiero y a uno que otro funcionario público, que llenaran sus alforjas a costa del aun mayor detrimento de la calidad de vida de la población. La cifra calculada por semejante negocio, sin tener en cuenta la financiación, proyecta una cuantía astronómica; en efecto 176 mil viviendas que se pretenden construir , multiplicadas por 35 millones, valor promedio de cada inmueble , nos arroja un numero que produce escalofrió ya que tan siquiera tienen la obligación o la responsabilidad social de invertir en las basas de hospitales, colegios, universidades o sitios de esparcimiento que ayuden a garantizar la calidad de la vida de los habitantes.

Otro brochazo del cuadro de horror, es la corrupción galopante que caracteriza nuestro municipio desde hace muchos años, y que tiene en el reciente episodio judicial por el cual se encuentra suspendido el ultimo alcalde electo , solo la ultima parte de una tragicomedia encarnada por muchos actores en los últimos veinticinco años, que nos ha hecho tristemente celebres en todo el país, eso sin tocar el tema de los mal llamados “falsos positivos”, verdaderos crímenes de estado, hasta el día de hoy, en la impunidad mas aberrante.
Ni que decir de la tragedia de la “movilidad”, verdadero, calvario diario, al que nos vemos sometidos los soachunos, producto de un desorden generalizado y al desgobierno que nos caracteriza, se completa el cuadro de infamias que nos atribula. Sin mencionar otras perlas como la inseguridad, el deterioro de la malla vial, el desastre ambiental y las inundaciones, etc.

Y como si fuera poco, y para nuestro infortunio, aparecen en el panorama político municipal, cual aves de mal agüero, muchos de los causantes por acción u omisión de nuestra desgracia, prometiendo el oro y el moro, y jurando su conversión en ciudadanos íntegros y probos preocupados por los males que nos aquejan. Ojala nuestro pueblo reaccione y castigue en las urnas tamaño cinismo y desvergüenza.
Ante todo esto y parodiando el eslogan de una reciente campaña política al Senado nosotros declaramos que “ESTA CIUDAD TIENE ARREGLO”, y que Soacha tendrá el reto de surgir como el Ave Fénix de sus cenizas, el día que los ciudadanos de bien se empoderan de la política y no permiten más que los politiqueros nos suplanten, tomando decisiones, que afectan a las mayorías, y enriquecen ilícitamente a la elite corrupta de turno, llámense funcionarios públicos o contratistas.

Imaginamos una Soacha, que aprovechando sus condiciones especiales, como la cercanía a la mayor urbe de Colombia, su potencial agrícola e industrial y principalmente, su capital humano, se convierta en proveedora de sus propias necesidades y de la ciudad región que la circunda, generadora de empleo y bienestar para sus habitantes, en fin una Soacha prospera y digna, que defienda, unidos sus autoridades y sus habitantes, su territorio y sus derechos.

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