Soacha le apuesta a cero químicos en la zona de páramo

Para prevenir el uso excesivo de fertilizantes en los cultivos y con el propósito de preservar la zona de páramo que hace parte de la vereda Romeral de Soacha, se sembraron 110 árboles que serán custodiados por los campesinos de la zona para que crezcan en buenas condiciones.


Hay que mencionar en primera instancia, que esta es una alianza entre la Universidad del Rosario, la CAR, la administración municipal y la comunidad que reside en el área rural de Romeral para que por medio de un diagnóstico inicial, un proceso pedagógico y la generación de algunos acuerdos ambientales, se mejoren las prácticas agrícolas en la región y no se sigan utilizando fertilizantes ni ningún tipo de químico al momento de regar los cultivos. Además se trabaja para mantener en buen estado el ecosistema que predomina allí y por eso la siembra de especies como la tuna y el roble.

“La idea es fomentar la educación, entonces varios habitantes ya están inscritos en cursos de buenas prácticas agrícolas, digamos que es importante que ellos conozcan a partir de lo que ya saben y en ese sentido cuidar las quebradas, los suelos, la vegetación nativa. También se va a seguir trabajando con la escuela de la vereda y se está gestionando lo de la cerca que delimite la frontera agrícola y de las quebradas para preservar de mejor manera el ecosistema”, señaló Juliana Zuluaga, bióloga investigadora de la Universidad del Rosario, quien también señaló que han dispuesto de puntos de recolección de envases y la elaboración de una cartilla pedagógica para los residentes.

Por su parte, Esperanza Montoya, directora de Gestión Bioambiental, también indicó que este es el inicio de un proceso de siembra en el que además de la comunidad, lo que se espera es incentivar en los niños de la Institución Educativa Eugenio Díaz Castro, el amor por el medio ambiente y su protección, no obstante admitió que esta es una invitación abierta para toda aquella comunidad que desee vincularse a estas jornadas.

“La importancia es proteger el agua, básicamente porque es el recurso natural que tenemos en nuestro municipio y si no la protegemos el día de mañana vamos a tener grandes problemas. Este es el resultado de un trabajo hecho por intervención de la Universidad del Rosario, la CAR y la Alcaldía con la comunidad, donde se lograron unos compromisos de trabajo para la conservación del páramo de nuestro municipio y uno de ellos era la reforestación de las quebradas con 110 árboles que equivalen a cubrir más o menos unos 300 metros de longitud”, resaltó Montoya.

Habla la comunidad

Pero además de ser un trabajo impulsado por la administración municipal y la Universidad del Rosario, la comunidad educativa y civil de Romeral también tuvo y tendrá un papel fundamental en lo que será la preservación del territorio y de la biodiversidad existente allí. De tal manera que también se pronunciaron frente a sus expectativas y objetivos para con la naturaleza y su entorno.

“Muy bien porque la estamos pasando chévere y estamos sembrando bastantes árboles, algunas personas no quieren sembrar pero aun así seguimos adelante. Es importante y chévere para ir a caminar cuando estamos trabajando y escamparnos allí, por eso la idea es no cortarlos ni quemarlos porque son de nuestra vereda”, dijo Deisy Carolina Amaya, estudiante de primaria en la Institución Educativa Eugenio Díaz Castro.

“Es muy importante porque los árboles llaman humedad, conservan la reserva natural y el agua, y se propicia un ambiente mejor. Los niños van aprendiendo a cultivar un árbol y a no despedazarlo para que vaya creciendo. Lo que seguiría es cercar con cuerda de corriente para que los animales no pisen los arbolitos y no se pierda el trabajo”, agregó una habitante de la vereda Romeral.

“Por el momento está bien la reforestación, lo que nosotros queremos también es que al menos una vez al mes se mande un carro de basura y coloquen un sitio donde los agricultores y la comunidad podamos botar la basura, ya que siempre la estamos quemando porque hay material que es muy difícil que se descomponga, como por ejemplo el plástico”, solicitó Blanca María Farías, docente de la sede Romeral de la institución educativa Eugenio Díaz Castro.

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