El barrio la Veredita la vio nacer y crecer, luego las monjas del colegio María Auxiliadora le enseñaron las primeras letras, después y para la época de los años 50 y comienzos de los 60, su vocación de independencia y autonomía, con un toque de rebeldía femenina (que para la época era una amenaza), hicieron que comenzara a escalar muros en el ámbito laboral, pues no era fácil para una mujer de esos tiempos abrirse espacios.


Con todo lo anterior fue posible que Ana Isabel fuera pionera en lo primero que estudio: secretariado ejecutivo, estudio que le permitió trabajar con bancos y oficinas de abogados; desde allí empezó a visualizar su vocación de abogada, luego se independizo y tuvo su propia oficina como gestora en escrituras, minutas, declaraciones de renta, ejercicios que para la época requerían de experiencia y conocimiento. Desde su oficina ubicada al lado del templo parroquial de San Bernardino, se convirtió en una de las primeras mujeres en atender asuntos tributarios y de impuestos.

Pero tenía la “espinita” de estudiar Derecho, quizás impulsada por su hijo menor, quien terminó Bachillerato a los 14 años y quien era profesional a los 19, decidió “meterse a la vaca loca” de estudiar en la universidad. Esfuerzos y sacrificios fueron ingredientes que todos los días tenía que superar para lograr su objetivo. Dice Ana Isabel que el apoyo de su esposo y de su hijo, junto con el de compañeros y amigos que la animaban todos los días, fueron el aliciente para poder llegar a feliz termino con su grado; sin embargo, todos los que la conocen saben que fue su propio empeño, su garra heredada de la sangre Soachuna y su anhelo de verse como profesional, los que le permitieron en ceremonia privada realizada en la Universidad Republicana, graduarse el pasado 26 de Diciembre como Abogada.

Para ella, mil felicitaciones: por su empeño, por ser una Soachuna verraca y porque sin duda alguna su ejemplo y esfuerzo es el modelo a seguir para todos los que en algún momento de la vida se sienten colapsados en sus aspiraciones…. Felicidades Ana Isabel.

Texto escito por : Edgar Orlando Matallana Usaquén