Con mucha preocupación he podido observar que las personas del común y los medios de comunicación no opinan sobre el alto costo del precio de los combustibles en el país. Con todo respeto puedo decir que pareciera ser un tema que a nadie le interesa cuando directamente afecta al bolsillo de los hogares colombianos.


Se puede decir en términos modestos que se ha vuelto una costumbre por parte del Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Minas y Energía, todos los meses tomar este tipo de medidas para lo cual en mi condición de uno de los millones de consumidores finales, no estoy de acuerdo y creo que por intermedio del Honorable Congreso de la República es hora de pedirle al Gobierno se abstenga de seguir golpeando nuestra economía.

Como es muy conocido por todos, el salario mínimo legal vigente se sube una sola vez al año y para que esto se dé por un acuerdo, es casi imposible; cuando las centrales obreras y el gobierno no llegan a un acuerdo, se determina por Decreto y listo; si el dólar tiende al alza inmediatamente nos suben precio de los productos importados. En el caso de la gasolina, si hacemos un comparativo desde el año 2008 a la presente fecha, tiene una alza de más de 75%; y en su respectivo comparativo, los salarios, al contrario cada año por el valor de las cosas, tienden a desmejorar la situación de los hogares colombianos.

Para qué nos sirve ser una país exportador de petróleo? Las informaciones que recibimos en la prensa nacional nos dicen que se aumentó la exportación de barriles de petróleo, y sin lugar a dudas estamos entre los principales países exportadores de crudo en el mundo, ocupando un excelente lugar en América Latina y sin embargo pagamos una de las gasolinas más caras del planeta. En dónde están los beneficios que tenemos nosotros los ciudadanos del común de este tipo de productos de nuestro país? Como podemos darnos cuenta en ningún lado, pero sin lugar a dudas esta es una tierra de conformistas que todo lo que digan y lo que hagan los de arriba, está bien dicho y bien hecho y como en el caso de la gasolina, es un producto básico para poder tener acceso a nuestra movilidad, tenemos que dejar de comer por pagar estos precios que definitivamente se salen del contexto de nuestros ingresos.

Es totalmente irónico lo que sucede en este país, nos dan un contentillo con la baja del precio de los combustibles de 40 pesos, que algunos de los distribuidores hicieron caso omiso a esta decisión del Gobierno y luego vuelven y suben no 40 pesos sino 76 pesos y en el caso del ACPM 111,60 pesos, precios finales con los que Colombia se ubica en uno de los países con la gasolina más cara de la región.

Con todo el respeto que se merece nuestra comunidad, puedo decir que somos un pueblo resignado; no tenemos vías para mejorar nuestra movilidad; nada se dice y nada se hace, no tenemos seguridad, igual nada pasa, sube y sube el precio de la gasolina. Es más, si no vemos noticias, ni siquiera nos hemos instruido por que llegamos a los surtidores y pagamos determinada cantidad y no vemos la cantidad de galones que van en nuestro tanque de gasolina.

Esta es la hora que los verdaderos dirigentes y líderes que dicen representar al pueblo busquen alternativas y mecanismos de solución para los problemas de nuestra sociedad; es hora que nuestra voz sea escuchada en las altas esferas y las instituciones del Estado, reclamado nuestros derechos para que sepa el Gobierno que esta lamentable situación es el producto de sus medidas anti populares que día a día perjudican los hogares más pobres y humildes de nuestra geografía.
@galodejesus