Las muertes del líder Julio César Castro, ocurrida el pasado fin de semana y de un joven habitante del barrio Villa Mercedes el martes anterior, fueron el detonante de una tensa y compleja situación, que de manera silenciosa, ha revivido la violencia y el miedo en este sector del municipio de Soacha.


De acuerdo a lo informado por la comunidad, la presencia de pandillas y bandas delincuenciales ha repercutido en estas muertes selectivas, que según expresan los mismos habitantes, se han dado por una sencilla razón: ser líder comunal o tener algún tipo de vínculo con estas organizaciones ilegales. Son dos asesinatos en menos de una semana, aunque vale la pena decir que no es la primera vez que estos actos ocurren en este lugar, pues el año pasado fue asesinado otro líder del sector, cuyo caso aún se encuentra impune, porque hasta el momento no se ha hecho nada el respecto.

Sumado a lo anterior, los vecinos cuentan que las autoridades no han prestado la suficiente atención a esta problemática, debido a la escasa capacidad de reacción, e incluso a la complicidad que, aseguran, hay entre algunos miembros de la fuerza pública con aquellos que se dedican a delinquir y a asesinar a quienes tienen la valentía de denunciar estos hechos, por encima de su integridad y la de sus familias.

Periodismo Público.com dialogó con dos líderes de la comuna cuatro, que accedieron a relatar la difícil situación que se vive en el lugar. Por razones de seguridad sus nombres han sido reservados, a fin de preservar su integridad, y evitar que se generen mayores riesgos para ellos. Estas dos personas expresaron su preocupación por todo lo que está pasando actualmente, e hicieron un llamado urgente a las autoridades para que se tomen medidas inmediatas, con el propósito de evitar que la lista de muertos siga aumentando:

“La situación está terrible, el fin de semana pasado fue Don Julio, y el martes a las 10 am, mataron a otro muchacho en la esquina de mi casa. A pesar de lo que está pasando, nadie ve nada y nadie hace nada. No sé qué es lo que está pasando, porque jamás conocí que Don Julio tuviera problemas con alguien, por lo tanto desconozco los motivos que haya habido para que él fuera asesinado. Acá siempre han existido pandillas y bandas delincuenciales, pero desafortunadamente hay muy pocos policías para atender a tanta gente, por tal razón, si uno los llama para reportar alguna emergencia, ellos no pueden acudir a tiempo, pues su capacidad no da abasto. Fácilmente pueden estar en otro barrio, y eso impide que actúan pronto”, explicó una de las líderes de la comuna cuatro.

La líder recordó que el año pasado también fue asesinado otro líder comunal, expresando que el caso permanece como si nada hubiera pasado. Igualmente, manifestó que la seguridad en la comuna cuatro bastante deteriorada en todos los barrios, señalando que en gran parte el problema se debe al escaso personal que hay para atender las necesidades del sector, y preservar la seguridad de la población. Esta misma persona indicó que en uno de los barrios de la comuna habitan aproximadamente 1500 habitantes, sin embargo la Policía no alcanza a cubrir toda esa demanda, porque hay en promedio tres policías, únicamente para 80 o 90 personas.

“La delincuencia tiene azotados a los miembros de las Juntas de Acción Comunal, sencillamente porque los delincuentes dicen que uno es el que los delata ante las autoridades. Muchas veces lo pensamos para denunciar o hablar, debido al riesgo que existe para nosotros. Se dice que a Don Julio lo tenían amenazado por esa misma razón, por el trabajo que realizaba como líder comunal. La situación es bastante compleja, pero lo grave es que uno con la autoridad no cuenta, es triste decirlo, pero los mismos policías mantienen en la olla donde permanece la pandilla de ‘Los Gatos’, pero no precisamente haciendo allanamientos, sino como amigos de ellos, ¿así uno con qué confianza va a denunciar algo?”, agregó una líder comunal de la comuna cuatro.

La líder se refirió a otros hechos que vienen ocurriendo en los Altos de Cazucá, relacionados con los atracos cometidos por las bandas delincuenciales que hacen presencia allí. Ella mencionó lo que ocurre con los colectivos de Cootransucre y Coontransanmateo, que a su criterio están ‘azotados’ por menores de edad. Según narró esta persona, en muchos casos estos muchachos son ayudantes de otras empresas de transporte que también hacen sus rutas por esta zona:

“Nosotros hemos visto varias veces cómo atracan los colectivos, pero sólo lo hacen con los vehículos de estas dos empresas. Uno ya conoce a esos jóvenes, y sabe que ellos mantienen en los colectivos para poder robar. De todas maneras, maten al que maten y atraquen a quien atraquen, no pasa absolutamente nada, y si llamamos a la Policía, ellos siempre llegan mucho tiempo después de que ha pasado todo”, concluyó esta persona.

Lo cierto es que como ha ocurrido en anteriores ocasiones y en otros sectores de Soacha como Altos de la Florida, lo que sucede actualmente en la comuna cuatro no ha sido visto con la suficiente atención por parte de las autoridades, de ahí que a pesar de que en los últimos meses se han aplicado planes y estrategias de seguridad, se hayan presentado estas dos muertes que hoy despiertan nuevamente el temor y la tensión entre los habitantes del lugar.

Por otro lado, es preciso mencionar que el microtráfico, y la extorsión a conductores y tenderos, sumado a otros fenómenos, son un aliciente que ha ayudado a que se haya agudizado la violencia y la delincuencia en Altos de Cazucá. Igualmente, pandillas como ‘Los Gatos’ (que sigue activa a pesar de que en el Acuerdo para la prosperidad, realizado por el Presidente Santos en Altos de Cazucá, se dijo que había sido desarticulada), junto a otros grupos al margen de la ley, han sembrado el terror en barrios como Villa Mercedes, Loma Linda, y Luis Carlos Galán. Aunque no hay certeza de ello, las personas consultadas por este medio no descartan que las dos muertes estén asociadas con hechos cometidos por Los Gatos o cualquiera de las demás pandillas que hay en estos lugares.