Preocupados se encuentran los residentes del conjunto Terragrande 2 etapa 4, ubicado en la comuna cinco del municipio, al ver cómo las casas que adquirieron aproximadamente hace seis años comienzan a ceder y a agrietarse debido a su cercanía a la ronda de la quebrada Tibanica.


En el año 2007 la Constructora Bolívar entregó las casas del conjunto residencial Terragrande 2 etapa 4, cientos de familias cumplían el sueño de tener una vivienda propia y disfrutar lo que se suponía iba a ser una construcción sin problema alguno. Sin embargo, tan sólo un año después las casa empezaron a presentar grietas y el terreno donde se encuentran ubicadas empezó a ceder.

“Son muchas cosas las que suceden aquí, cuando llueve nos afectan las inundaciones, si se mira hacia las afueras del caño se nota que el terreno cede, el piso se está hundiendo porque cuando llegamos a vivir aquí el borde del caño estaba tapado, ahora se ve un hueco bien grande. Han venido ingenieros y gente de la constructora, miran y dicen que sí hay peligro, pero en seguida se vuelven a ir”, señaló Aidé Blanco, habitante del conjunto residencial.

“Nosotros somos invasores de la ronda de la quebrada Tibanica, la constructora nos edificó encima de este caño que cada vez que llueve se va desvaneciendo. Las casas se están agrietando y se nos están cayendo, se están venciendo, las columnas y los muros ya están a punto de caerse; estamos en una situación que de aquí a mañana puede haber una calamidad bastante grande. Nos hemos quejado ante la CAR, Planeación, la Procuraduría y ninguno de estos entes gubernamentales nos ha querido colaborar”, explicó Pedro Alirio González, residente en Terragrande.

La respuesta que han obtenido de estas entidades es que según el POT, las viviendas no se encuentran ubicadas en zonas de alto riesgo, y por parte de la constructora les dicen que la el conjunto se hizo de acuerdo a las licencias que les otorgó la Alcaldía, situación que los habitantes desmienten, ya que ellos aseguran tener un plano distinto al de la constructora y al de la Procuraduría.

Los habitantes de lugar manifiestan que la venta de los inmuebles se hizo sobre planos y que cuando les entregaron las propiedades se encontraron con algo totalmente diferente a lo que les habían mostrado. La distancia que debe existir entre el caño y las viviendas debe ser de treinta metros, pero en este conjunto esa norma no se aplicó, ya que la distancia que existe oscila entre uno y dos metros; la ubicación inicial del proyecto no era bordeando el caño sino a distancia del lugar, cosa que les incumplieron.

“El llamado que hago es a que las instituciones nos colaboren, ya que nosotros pagamos nuestras casitas a la constructora y a cambio quedamos endeudados con los bancos, y con esto que está pasando estamos muy afectados. Además tenemos que soportar los olores del caño”, afirmó Yolanda Acuña, quien expresó además que cuando fueron a hacer el reclamo sobre la ubicación de las casas y el por qué se las entregaron en un sitio distinto, les dijeron que al haber firmado escrituras ya no había nada que hacer.

Por último, los residentes esperan poder reunirse con las autoridades competentes, pero que esta vez, a diferencia de las demás, se tomen las medidas pertinentes antes de que suceda una catástrofe; por lo pronto los habitantes del conjunto no pueden ni vender las casas, porque ante el estado en el que se encuentran, no se presentan compradores para estos inmuebles.