Ante las constantes quejas de los usuarios por el pésimo estado de algunos buses articulados de Transmilenio, la gerente del sistema, Alexandra Rojas, dijo que ya está en camino el proceso para la licitación de la fase uno, con la que se busca reemplazar 700 buses que cumplieron su vida útil.


En un reciente debate de control político realizado en el Concejo de Bogotá, la gerente aseguró que las dificultades financieras están presentes y prometió una reestructuración para el 2017.

El descontento de los usuarios es evidente, no sólo por la falta de frecuencia, la inseguridad, la presencia de vendedores dentro de los buses y los trancones en algunas estaciones, sino por el pésimo estado y mal olor en algunos articulados.

“No todo es malo, pero la verdad hay unos buses que huelen a feo y se les nota el paso de los años. A Soacha por ejemplo mandan unos que tienen los cauchos rotos, les cuelga pedazos de piezas por dentro y la parte de la mitad está rota”, aseguró Milena Sandoval, usuaria del sistema de transporte.

Pero para la gerente del sistema es claro que se deben reemplazar alrededor de 700 buses y aseguró que el problema no es sólo el estado de los articulados y algunas estaciones. Sostuvo que “no puede ser posible que exista una red troncalizada de 112 kilómetros con igual número de rutas”.

Otro problema del sistema son los colados. Esta semana el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, dijo que Transmilenio podría volverse insostenible por el problema de los colados, a pesar de los esfuerzos y las sumas millonarias invertidas en campañas y adecuación de estaciones.