Dice el estribillo de la canción – tres cosas hay en la vida, salud dinero y amor, y el que las tenga que le de gracias a Dios. El que tenga un amor que lo cuide y la salud y la plática que no la tire.


Nuestro Gobierno al parecer, ha decidido dar prelación a la PLÁTICA, que a la Salud y de esta decisión están felices los grandes monopolios que hoy manejan el negocio de la salud. Por esta razón de ahora en adelante todos los no privilegiados por la providencia con una membrecía en una cualquiera de tales empresas como socio o propietario, para tener acceso a un poco de tratamiento buscando salud, daremos nuestro dinero, y si no lo hay tendremos que ir pensando en pedir la plata prestada a las entidades Bancarias, para poder costear los tratamientos médicos de alto costo o necesidades excepcionales en salud, como por ejemplo un cáncer.

La vía de la acción constitucional de tutela estará casi que proscrita. Las remisiones al cuerpo médico de especialistas en la práctica se acaban. Los médicos que se atrevan a cumplir con su Juramento Hipocrático formulando por fuera del recetario del POS podrán llegar a ser sancionados si su justificación no satisface al Tribunal de ética medica. Los tratamientos “excepcionales” serán asumidos por el enfermo o sus familias con su patrimonio, ahorros cesantías, préstamos, bancarios, riñones o lo que tenga algún valor económico, los enfermos vamos a tener que cancelar lo que no incluya el POS, o sea toda aquella medicina distinta al Ibuprofeno, droga milagrosa que lo cura todo.

Nota: Lectura obligatoria Decretos 128 al 133 de enero de 2010. Y la espera de los hermanos menores, los decretos reglamentarios que no podrán modificar la esencia de sus mayores, enseña la ortodoxia jurídica. Amanecerá y veremos.