Umberto Amaya Luzardo, escritor, poeta y periodista pero sobretodo contador de historias, es autor de los libros Bajo el techo de paja, Crónicas Araucanas, y su obra cumbre Pancho Cuevas: una mina de historias. De él se encuentra con suerte una colección de poemas llamada “Los párpados de la mañana”.


Más conocido como Umberto-Umberto en Arauca, Casanare, Meta, Vichada, por muchos en Bogotá y en Venezuela (disque porque nadie es profeta en su tierra) lo vi por primera vez en una oficina en Arauca en la que apareció promocionando su último número del El Cronista que no falta en la casa de muchos araucanos y que además le sirvió para pasar tiempos difíciles como el misma cuenta.

Hablamos hace algunos años en un programa radial llamado Arauca es Colombia. La última vez hace un par de días. A partir de esto reconstruyo esta entrevista hecha en diferentes momentos sobre este escritor colombiano, de una literatura, que muchas veces parece que es como una literatura paralela: “la regional”, la cual no es tenida en cuenta por el “país nacional” perdiéndonos sus aportes y sus apuntes.

Su libro “Bajo el techo de paja” ¿De dónde sale?

Bueno, yo viví 28 años en la selva y los indígenas viven en casitas de palma. Pero más que eso son cuentos en esas casitas de palma que le escuché a los indígenas y campesinos, y por eso le puse así al libro.

¿De qué trata exactamente?

Son cinco cuentos antropológicos, cinco cuentos indígenas, y cinco cuentos exótico-rústicos. Rústico quiere decir cuentos sin pulir, así… ordinarios, quiere decir eso también.

¿Quién lo apoya para sacar estos libros?

La primera vez, hice un crédito y lo saqué por cuenta mía, la segunda vez, fue una invitación del gobernador. Dos veces me mando unas cartas al Guainía diciendo que me invitaba porque él quería que los araucanos conocieran este libro. Entonces yo vine aquí y dure un tiempo hasta que por fin me lo aprobaron.

¿Después del Techo de Paja siguió Crónicas Araucanas?

Sí, y, mientras hacía las vueltas en la gobernación que es tan molesto hacer esas vueltas burocráticas entonces hacía crónicas ¿no?, y para poder sobrevivir sacaba un periodiquito, El Cronista de cuatro hojas y se lo vendía a la gente. Una hoja era el editorial, con el pensamiento del periodista, segundo hacía la crónica, sobre lo que estaba ocurriendo, y la cuarta hoja poesía.

O sea, ¿es una recopilación?

Sí, es una recopilación de cuatro años (1999 a 2003) de esos cuatro años difíciles de Arauca ¿no?, pero escrito en un lenguaje sencillo especialmente para que lo disfrutara también la gente que vive en la sabana que nunca le llega ni un periódico, ni un libro, ni ningún tipo de escrito.

¿Dónde más ha salido este libro? ¿Se ha proyectado en Colombia este libro?

El de “Crónicas” aquí no más (Arauca), “Techo de paja”, si en Guainía, claro que en Casanare también hice buena divulgación a estos dos libros. He asistido a encuentros de escritores, fui a Ferias del Libro Llanero, entonces también es bastante conocido en Casanare, Meta, aquí en Arauca y en Bogotá. *(Así como en encuentros de escritores en Venezuela)

¿…Y después podemos hablar de “Pancho Cuevas”?

Sí, salió por la necesidad de pintar un llanero. He visto que nosotros no tenemos un personaje típico que nos represente y no hay un personaje más típico que un arreador de ganado. Entonces yo de tanto oír a los viejitos y de tanto conversar con la gente me encontré a una persona que tenía una vida interesante y una manera de contarla muy interesante, Don Pancho Cuevas Mena, un caporal de llano, y a través de su vida pude pintar el llanero que yo quería pintar

¿Cómo promociona sus libros?

“… yo como el que vende planchas, licuadoras o repuestos para la olla a presión, yo voy puerta a puerta vendiendo el librito, fiándolo y después cobrando. Es una micro empresa de las letras.” **(El Instituto de Cultura de Barinas sacó una edición de lujo en 2007).

¿Todas las copias vendidas…?

Sí, sí, toditas… y cada libro lo han leído por lo menos seis, siete personas, modestia aparte. Uno dura un tiempo escribiendo un libro, un tiempo buscando el editor y dos tiempos tratando de divulgarlo. Yo aspiro a que ese libro sea el más leído en Arauca. Creo que ya lo conseguí, ser el escritor más leído aquí. No el mejor, porque en la literatura no es no es como en el ciclismo; primero, segundo, tercero. El escritor no es cuestión de primer puesto y enjuiciar sino de valorar.

¿Le puede dar un consejo a los jóvenes que escriben?

Ah sí. Que lean muchísimo. No solamente que lean sino que relean a sus autores favoritos. Espero que sepan que la lectura es una herramienta. Las personas que saben leer y no lo hacen no tienen ventajas, es como el que tiene una pala y la tiene empeñada. ¿Pa´ que aprender a leer si no leen…?

La mayoría de los escritos de Umberto Amaya Luzardo están publicados y dispersos en muchas recopilaciones. Algunas como Sobre Los Llanos (1998) del escritor Eduardo Mantilla Trejos sobre la literatura llanera, o como colaborador-investigador del Portal de Lenguas de Colombia del Instituto Caro y Cuervo, entre otros, un trabajo sobre el pueblo Jitnu asentado en Arauca.

“…Pero cuando la gente se pone a ver “para que lado se pone la iguana” se da cuenta también de que por las calles araucanas pasan, descalzos, unos indios diferentes: altos, delgados y de encías pronunciadas, dientes de cachama pepera y cuerpo de mono corredor: son los Jitnus, que habitan una región desconocida para los colombianos: el territorio irrigado por el río lipa, Ele y Caño Colorado. http://www.lenguasdecolombia.gov.co/content/los-jitnus