Aida Johanna Cahuasqui Potosí, joven indígena de la comunidad Otavalo del Ecuador, de 15 años, se caracteriza por su cabello oscuro, ojos color miel, pero sobretodo por ser la mejor estudiante de la institución educativa Heladia Mejía, de la localidad de Barrios Unidos. Su dedicación y esfuerzo, además de ser ejemplo para sus compañeros, es una prueba de la efectividad de los procesos de inclusión educativa que promueve la Secretaría de Educación en toda Bogotá.


El colegio es su ‘segundo hogar’

Cahuasqui, como sus docentes la llaman, es de nacionalidad ecuatoriana y ha estudiado en la institución oficial desde que sus padres decidieron residir en la ciudad, exactamente hace 8 años. Ha sobresalido por lograr un buen desempeño escolar en todas las materias y por mantener sus creencias, valores y costumbres intactas. Utiliza su traje típico en su cotidianidad y en los días de «jean day»; habla perfectamente Kechwa – su idioma nativo -, y hace culto a la tierra, ya que le brinda a todos sus familiares residentes en la localidad de Otavalo, de la provincia de Imbabura (Ecuador), los cultivos y las cosechas para subsistir.

El sistema escolar público distrital le ha brindado a esta estudiante una oportunidad de forjar un proyecto de vida. «Yo he estudiado aquí desde hace muchos años, me he sentido bien con mis compañeros y docentes, no he recibido ningún desplante ni juzgamiento por ser indígena. Además he aprendido bastante, y así lo demuestran mis promedios que no bajan de 4.8, 4.9 y 5», afirma Aida.

Ella misma reconoce que el papel de la escuela es central en la sociedad, y por esa misma importancia es fundamental que cuente con un enfoque inclusivo. «Es importante ver cómo en los colegios se ha inculcado el respeto y la tolerancia hacia las comunidades indígenas. En el caso de esta institución no hay racismo, ni discriminación alguna. Es muy importante para mi ver como las personas se han adaptado a mis costumbres y creencias».

Educación incluyente para un país diverso

El Heladia Mejía es una de las instituciones que lidera el proceso de inclusión de estudiantes de otros grupos étnicos y poblacionales a las aulas de clase. «La realidad educativa de las instituciones educativas de Bogotá ha cambiado de unos años para acá. En el caso del colegio se reciben estudiantes de diferentes partes, como lo son de la Guajira, los llanos, Santander, Chocó y Ecuador; de tal forma que nos estamos encontrado en los cursos con la coexistencia de una diversidad cultural que ha enriquecido la posibilidad pedagógica de los maestros», afirma José Saúl Lemus, rector de la institución.

La inclusión, según este directivo docente, ya no es un simple discurso: «Se ha generado en estos estudiantes una respuesta emocional bonita, es por eso que siempre dejan apreciar su riqueza cultural, no sienten temor ni pena. Además se integran a la familia del colegio de una forma sorprendente, no solo los estudiantes sino sus padres, ya que se les da un buen trato y se les deja ver de qué forma han beneficiado positivamente al colegio en todos los aspectos».

Tomado de www.bogota.gov.co