Se robaron los computadores, la biblioteca, el cableado, las chapas y hasta el parque donde jugaban los niños. La policía dice que no puede hacer mucho.

Más que indignación por los frecuentes robos que se han venido presentando en el colegio Liceo Ángel de la Guarda, ubicado en el barrio Buenos Aires de Ciudadela Sucre, lo que embarga a sus directivos es un profundo sentimiento de tristeza y frustración, ya que es la cuarta vez que los ladrones ingresan a sus predios para saquearlo todo.

Tan solo en el pasado mes de agosto fueron víctimas de robo en dos ocasiones; y es que los delincuentes no tuvieron el más mínimo reparo en desvalijar el colegio; se llevaron el tubo del gas, las chapas, las puertas y hasta el cableado de la luz.

No conforme con esto, uno de los daños más grandes ocasionados a esta institución, y por lo cual expresan sentirse muy afectados, es que los ladrones también se llevaron el parque donde jugaban los niños de preescolar; la piscina de pelotas, el balancín y toda la zona de recreación fue tristemente saqueada.

Los educadores de la institución no saben todavía cómo van a dar sus clases habituales, teniendo en cuenta que hasta el momento se ha trabajado en alternancia, ya que los ladrones también los dejaron sin su biblioteca. Un conjunto de más de dos mil libros, entre obras literarias, enciclopedias y otros, que les había costado cinco años de trabajo para poderla adecuar y que además hacía parte del programa plan lector que adelanta la institución, fue robado.  

La biblioteca fue saqueada totalmente, a la derecha se observa que los ladrones ingresaron por el techo

Y es que esta problemática no es de hoy. El año pasado, cuando inició la pandemia, los ladrones se entraron a la institución; en esa ocasión se llevaron todos los computadores. Dicen sus directivos y docentes que el daño que les han hecho es muy grande, que la inseguridad en esa zona es terrible, por lo que han optado por esperarse y caminar todos en grupo, ya que se sienten muy preocupados y angustiados a la hora de salir.

Directivos y docentes de la institución Liceo Ángel de la Guarda ya han hablado con uniformados la Policía, quienes les han dicho que van a procurar estar más pendientes y que últimamente hacen rondas más seguido, sin embargo, les han afirmado también que no pueden hacer mucho, pues son muy pocos los uniformados y no dan abasto ante tanta inseguridad.

 Mientras tanto, esta institución sigue observando con sorpresa cómo en tan poco tiempo la delincuencia ha despojado a niños y jóvenes de sus herramientas para aprender, y cómo de un día para otro, por culpa de la inseguridad, se han esfumado tantos años de esfuerzo y arduo trabajo.

Por Sary Tovar