Una zona de excepción, donde la empresa constructora de la urbanización San Telmo debió instalar un parque infantil para el entretenimiento de los niños y las familias de este sector de la comuna uno, ahora es un potrero lleno de escombros y sitio de concentración para los delincuentes.


En un principio el lote fue destinado para la construcción de un parque pero con el tiempo fue abandonado; nunca contó con algún tipo de protección o cerramiento y poco a poco fue aprovechado por carreteros y habitantes desadaptados que comenzaron a arrojar basuras y escombros.

La falta de protección del espacio, que cuenta con mil metros cuadrados aproximadamente, se prestaba para que vándalos durante las noches ingresaran al sitio a consumir drogas e intimidar a los residentes de la urbanización. Conjuntamente los carreteros aprovechaban para depositar escombros de manera recurrente en el sitio, pese a las reclamaciones de la comunidad que asegura estar indignada por dicho comportamiento.

“A raíz del sinnúmero de problemas que nos ocasionó el lote destapado que nos dejaron, en el que nos habían prometido un excelente parque para las familias, tuvimos que tomar acciones conjuntas entre la comunidad y hacer una inversión para encerrarlo, para exigir que se cumpla lo que nos prometieron al vendernos la urbanización sobre planos”, manifestó Dora Gómez, residente de la urbanización.

De acuerdo con la comunidad, el motivo que argumenta la empresa constructora encargada del proyecto Construmax, es que el espacio en mención aún pertenece a la administración municipal, sin embargo, una vez la comunidad gestionó ante la alcaldía, aún sin ser su responsabilidad, le aseguraron que es responsabilidad de la constructora, pero hasta el momento no se ha podido hacer nada para la limpieza y recuperación del predio.

La indignación de algunos vecinos va dirigida hacia el comportamiento de unos pocos, que al realizar las ampliaciones de sus viviendas en la urbanización le encargan a conductores de vehículos de tracción animal la responsabilidad de sacar los escombros; ellos en muchas ocasiones los arrojan dentro del espacio de la urbanización mencionado o cerca de la entrada de la misma, acción que complica la imagen y estética del sector.

Pese al esfuerzo de la comunidad por encerrar el lote, en pro de garantizar la seguridad de los residentes de la urbanización, aseguran que la falta de iluminación sigue siendo un factor fulminante que permite que durante las noches sigan ingresando vándalos y delincuentes para perjudicar a la comunidad y consumir vicio.

“Estamos hablando de un espacio lo suficientemente grande como para albergar por lo menos dos cuadras más de viviendas. Sin embargo no cuenta con la iluminación correspondiente y la cerca que instalamos para protegerlo no es lo suficientemente alta para suplir la necesidad de seguridad de la comunidad; por eso en varias ocasiones hemos observado durante las noches que ingresan individuos para estar ahí, el temor es que lleguen a causar afectaciones a alguna vivienda o a cualquier transeúnte”, detalló Luis Vargas, habitante de la zona.

Finalmente los residentes manifestaron que el problema es en su mayoría responsabilidad de la constructora, ya que ese era el único espacio de esparcimiento proyectado en la urbanización. Sin embargo, los niños deben recurrir a los parqueaderos para poder jugar, compartiendo espacio con los carros y arriesgando su integridad.