La diabetes avanza en el mundo y multiplica las complicaciones de la influenza en temporada invernal. La vacuna contra la gripe estacional disminuye significativamente el riesgo de hospitalización y muerte en los diabéticos.


En América latina, la diabetes es considerada una “epidemia” que afecta a 25 millones de personas y podría alcanzar a 40 millones dentro de dos décadas. La diabetes está creciendo en forma tan alarmante que la Organización Mundial de la Salud decidió dedicar el Día Internacional de la Salud en 2016 a generar conciencia sobre las causas de esta enfermedad, sus complicaciones y las formas de prevenirla. Una de las formas principales de evitar complicaciones es aplicar la vacuna contra la influenza cada año a los diabéticos.

Según la American Diabetes Association (ADA), los diabéticos tienen alteraciones en el sistema inmunológico del organismo que los hacen más susceptibles a las infecciones. Entre ellas, las causadas por el virus de la influenza.

Las personas que tienen diabetes corren más riesgo de sufrir complicaciones graves (neumonía, bronquitis, sinusitis y afecciones del oído) por influenza. Los diabéticos también tienen tres veces más riesgo de morir si sufren influenza o neumonía. Además, el control de la glucemia es más difícil en personas diabéticas que padecen influenza.

Un estudio canadiense durante la pandemia de influenza de 2009 reveló que los diabéticos tienen tres veces más riesgo de ser hospitalizados que el resto de las personas si se contagian con influenza. Una vez en el hospital, los diabéticos con influenza tienen cuatro veces más riesgo ser internados en una Unidad de Cuidados Intensivos.

Por lo tanto, el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos[1] y las autoridades sanitarias de los países latinoamericanos recomiendan la vacuna inyectable contra la influenza a todas las personas que padezcan diabetes, a partir de los 6 meses de edad. El CDC no recomienda la vacuna en spray nasal para niños menores de dos años, adultos con más de 49 años, embarazadas y personas que tienen enfermedades crónicas, como diabetes, y sí las vacunas inactivadas (trivalentes o cuadrivalentes). Por su parte, el Comité Asesor de Inmunizaciones de la ADA también exhorta a que se vacunen los familiares de las personas diabéticas, para evitar los contagios.

Un estudio reciente mostró que la vacuna trivalente estacional contra la influenza es tan segura y eficaz en las personas diabéticas como en las que no lo son. Sin embargo, apenas un 16% de los diabéticos recibe la vacuna contra la influenza cada año en Canadá. En Brasil, solamente uno de cada siete adultos diabéticos (de 20 a 60 años) fueron inmunizados contra la influenza en 2014, una medida que podría disminuir significativamente su riesgo de internación, complicaciones y muerte.