Contrariamente a lo que se hubiera esperado, la oposición política a la gestión del Alcalde Martínez Tarquino, ha venido sorprendiendo a sus electores pero también ha sorprendido a los jefes políticos de los partidos a los cuales dicen pertenecer, y peor aún, han sorprendido al mismo presidente Uribe Vélez y su política de privatización que desde luego incluye la educación al enviar a su ministra Cecilia María Vélez para que defendiera infructuosamente la aprobación de la construcción de las ciudadelas educativas en el Concejo Municipal de Soacha.


De la noche a la mañana la oposición política resultó “defensora” del interés público, mejor dicho paradójicamente resultó defensora a ultranza de la educación pública. Pero más sorprendente ha resultado el hecho que se haya opuesto, no tanto a la construcción de las ciudadelas educativas en sí como a la asignación de recursos provenientes de vigencias futuras que de las transferencias hará la nación al municipio para el manejo y administración en concesión de las ciudadelas.

Peor aún, sorprende y desconcierta que la oposición se ponga en contra del interés común al negarle a los aproximadamente 20.000 niños que están por fuera del sistema educativo la oportunidad de ingresar a la educación básica y media que hoy habitan dos de las comunas más pobres y deprimidas del municipio, las comunas cuatro y seis.

Sorprende más todavía que la oposición no haya intentado conciliar, concertar o buscar acuerdos de los cuales los beneficiarios finales fueran nuestros niños y jóvenes excluidos del derecho fundamental a la educación. Y digo que sorprende más todavía por que como se sabe, varios concejales de la oposición tienen intereses en el sector educativo como seguramente los tienen también algunos concejales de la coalición de Gobierno.

En declaraciones dadas a este mismo medio el Alcalde Martínez Tarquino expresó que “las ciudadelas están concebidas para que nadie pague un solo peso” lo que excluye de paso que la concesión sea un paso más en dirección a la privatización de la educación pública. También el Alcalde precisó que la adjudicación de la concesión será realizada mediante proceso licitatorio y que dicha concesión “no generará ningún tipo de rentabilidad ya que los licitantes deben estar constituidos en entidades sin ánimo de lucro”.

En consecuencia la tarea de la oposición debe ser que los procesos licitatorios se hagan dentro de las más claras reglas de transparencia para lo cual deben exigir la presencia de los organismos de control, las veedurías ciudadanas y por supuesto a los representantes de la comunidad así como la presencia de los medios de comunicación.
Posiblemente la oposición no ha proyectado, aunque no lo creo, el impacto que desde el punto de vista del desarrollo y el bienestar generarán estas ciudadelas en las comunas donde se levantaran de ser aprobada su construcción.

Las ciudadelas generarán un gran número de empleos en su construcción, generara un gran número de empleos para los docentes que hoy carecen de él, también la dirección, administración, mantenimiento y seguridad de las ciudadelas le dará oportunidad de trabajo a muchos profesionales y desempleados del municipio, impactará también positivamente desde el punto de vista del desarrollo urbano y estético en sus zonas de influencia, dará lugar al surgimiento de la más variada actividad comercial lo que le permitirá a un buen número de familias pobres de estos sectores generar nuevas fuentes de ingresos, exigirá a la administración municipal la inversión de importantes recursos en obras complementarias, en fin, su impacto desde todo punto de vista será altamente positivo para estos dos sectores, lo que contribuirá de paso a darle carácter universal a la educación del municipio eliminando por completo los actuales niveles de analfabetismo.

Esas mismas instalaciones podrían además ser utilizadas en forma eficiente por instituciones universitarias o tecnológicas que logren acuerdos de cooperación con el municipio para impartir formación para el trabajo y la formación profesional.

En la primera ocasión que PERIODISMOPUBLICO me dio la oportunidad y el espacio para opinar sobre la problemática del municipio expuse una sencilla preocupación producto del más elemental sentido común y es que el actual debate en torno a las ciudadelas educativas ratifica de manera contundente las posiciones “irreconciliables” con la actual administración que dejan traslucir posiciones e intereses más de orden personal que político, más de actitud de revancha que de acuerdos de interés y beneficio común; me refiero al artículo UN PACTO POR SOACHA.

Qué mejor ocasión que esta para que el Concejo Municipal y el Gobierno, en un acuerdo común saquen adelante el proyecto de las ciudadelas y den inicio a una nueva época, a una nueva historia, a un mejor futuro.

Independientemente de las diferencias políticas que separan al Gobierno de la oposición, es inaplazable que en un acto de generosidad con Soacha, con sus habitantes, pero sobre todo con su futuro, unos y otros deben hacer todos los esfuerzos con base en el diálogo razonable para concretar acuerdos fundamentales que comiencen por hacer realidad un pacto por Soacha.