Cada festivo es un tormento para los habitantes de Soacha debido al  abuso de las autoridades departamentales y nacionales, al implementar los planes Éxodo y Retorno  que llevan consigo medidas  arbitrarias  que atropellan  los derechos de los residentes de un  municipio que miran con desprecio.

Para el Ministerio de Transporte, la Secretaría de Movilidad de Cundinamarca y la Policía Nacional, cada operativo implementado en la Autopista Sur los días festivos es una simple rutina que se debe cumplir para facilitarle la movilidad a los miles de viajeros que salen y entran a Bogotá, pero jamás se han puesto a pensar en el más de  un millón de habitantes que resultan perjudicados y atropellados por  esas medidas excluyentes y abusivas.

Al fin y al cabo los agentes de Policía  que asignan en todos los cruces  a largo de la Autopista Sur, desde Maiporé hasta Bosa, sólo atienden órdenes de unos superiores que a su vez deben obedecer lo que acuerden  los entes de movilidad para supuestamente facilitar el ingreso o salida de la capital.

Hablando con algunos agentes de tránsito, lo que aseguran es que en un plan Éxodo o Retorno ellos no son más que marionetas porque deben obedecer cualquier orden sin importar ni pensar en el perjuicio que se les hace a los habitantes del municipio. 

Todos los agentes llegan con una orden, pero la misma puede variar durante el día. “Un lunes festivo, por ejemplo, podemos llegar con la instrucción  de habilitar el cruce de la 22, Altico y Compartir, pero de un momento a otro la pueden cambiar; simplemente nos dicen cierren todo y agilicen la entrada para que no se congestione la Autopista”, contó un policía de tránsito.

El problema es que por años las autoridades nacionales y departamentales han tenido en cuenta sólo a los viajeros, a quienes  viven en Bogotá y que  festivo  tras festivo  salen a sus fincas de descanso a divertirse, a visitar familiares o simplemente a pasear, pero nunca se han puesto  a pensar  si eso que hacen los domingos y lunes de puente  está bien, si esa medida perjudica a personas y seres humanos que también necesitan movilizarse,  o si por culpa de  esa absurda medida han fallecido personas intentando pasar una autopista abarrotada de carros y con todos los cruces cerrados.

Lo más grave es que en Soacha ninguna autoridad dice ni hace nada. Llegan y pasan alcaldes, concejales y funcionarios públicos,  pero hasta el momento ninguno ha puesto el pecho para pararse y hacer respetar los derechos de  los más de un millón de personas que residen en una ciudad  superpoblada, sin vías suficientes, insegura, pero sobre todo carente de identidad.

Tuvieron que pasar más de 30 años desde la elección popular de alcaldes para que un mandatario saliera al ruedo y se enfrentara a las autoridades nacionales, sin temor ni miedo, pero con la firme convicción de hacer respetar a los habitantes de la ciudad, consiente que la Autopista Sur atraviesa el territorio municipal, y que   por más corredor nacional que sea, la primera autoridad está en Soacha.

Así es. El actual alcalde fue claro desde campaña cuando aseguró que si era elegido, haría respetar a los soachunos y no permitiría que  las autoridades nacionales y departamentales siguieran atropellando al municipio de esa manera. Por eso dijo que tomaría el control de la autopista  los domingos y festivos para evitar el cierre de cruces que fraccionan el casco urbano es dos, y se atrevió a proponer un pico y placa para controlar la entrada masiva de vehículos.  

Como es de entender, la propuesta  no cayó nada bien en la nación, en el departamento ni en Bogotá. La respuesta del gobernador Nicolás García y de la alcaldesa de la capital  fue que iban a evaluar la propuesta, pero ahí se quedó el tema hasta que  el pasado viernes el alcalde Juan Carlos Saldarriaga anunció que implementará pico y placa el lunes 23 de marzo por el carril de entrada de la Autopista Sur, como medida piloto para analizar el impacto  y  organizar la entrada de viajeros por el municipio de Soacha.

Hasta hoy no se conocen reacciones porque saben que el alcalde de Soacha tiene la sartén por el mango. Sin embargo el decreto aún no se ha expedido, pero Saldarriaga tiene claro que le puede meter mano a la Autopista Sur y que de él depende que las autoridades sigan atropellando o no a los habitantes del municipio.

Ahora lo que se debe es rodear al alcalde, independientemente del partido político al que se pertenezca, porque en este caso está en juego la identidad, el respeto y el sentido de pertenencia por el municipio.

A Soacha se respeta y de todos depende. Si cada líder, cada organización, colectivo social, JAC y  cada habitante sale a respaldar la medida, quizá se logre que las autoridades departamentales, nacionales y distritales revisen lo que han hecho hasta ahora  y en el futuro inmediato coordinen con las autoridades locales los planes Éxodo y Retorno para evitar dividir la ciudad en dos. De lo contrario, el atropello y el abuso contra los residentes del municipio  seguirán y desde afuera se continuarán  trazando  las medidas que prevalecerán en una vía que tradicionalmente ha sido controlada desde afuera.

Si hay identidad, respeto, dignidad y amor por el municipio,  se debe salir a respaldar la propuesta del alcalde y de paso alimentar esas buenas acciones para que a Soacha de una vez por todas se respete.

EDITORIAL

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