El 4 de septiembre de 2020 murieron 8 jóvenes tras el incendio del CAI San Mateo. Un año después, hay tres policías en prisión domiciliaria, pero la justicia no llega.  

El pasado sábado 4 de septiembre, tras cumplirse un año de la muerte de ocho jóvenes que se encontraban detenidos y  en custodia de la Policía Nacional en el CAI de San Mateo, y que perdieron la vida en circunstancias que todavía son materia de investigación, familiares recordaron la tragedia en medio de una eucaristía y un acto conmemorativo.

Con conmovedores mensajes, las madres de estos jóvenes recordaron este triste suceso que les cambió la vida y las llenó de dolor. “Sí bien los muchachos estaban detenidos por una u otra razón, era deber de la policía garantizar sus derechos y no permitir que murieran de una forma tan despreciable”, expresó uno de los familiares.

Las madres integrantes del colectivo Rosa Negra, que surgió a raíz de este suceso, reclamaron justicia y condenaron el hecho en el que, expresan, “hubo homicidio doloso agravado por omisión, y donde hasta el momento tres policías involucrados se encuentran en prisión domiciliaria”, decisión con la que no están de acuerdo y reclaman justicia para todas las personas víctimas del Estado.

Una eucaristía fue el epicentro del acto para recordar a los jóvenes muertos

Además de lo anterior, estas madres expresaron que no han recibido apoyo por parte de la administración municipal ni del gobierno colombiano. “Ni siquiera una palabra de aliento”, por el contrario, dicen sentirse revictimizadas y abandonadas por el Estado.

El concejal de Bogotá Diego Cancino, quién asistió al evento y ha venido acompañando a las madres durante todo este proceso, mencionó: “Hoy es un día de dolor, pero también del surgimiento de una esperanza donde la fuerza de las víctimas es la que nos hace reflexionar y la que nos aterriza diciéndonos claramente que el pivote de la democracia, de todos estos procesos, de estos dolores. deben ser las víctimas”.

Por último, las madres de las víctimas enviaron un mensaje a quienes juzgan a estos jóvenes por encontrarse detenidos, invitándolos a “tener empatía por los demás, por el dolor ajeno, a entender que toda vida es valiosa”, y que hoy son ellas quienes lloran a un ser querido, pero mañana so se sabe.

Por Sary Tovar